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"Voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento."

Decimos de crear, de hacer algo nuevo, algo que cambie, transforme,….

Sí, buscamos un cambio, algo nuevo,…, con patrones viejos, con lo mismo de siempre

con la actitud del pasado.

Si hay algo en mi, que se repite, que me lleva siempre a las mismas historias…,

por más que quiera cambiarlo, ese cielo nuevo, y tierra nueva, no llegan, y

seguirán trayéndome lo mismo, ¿porque de dónde viene el cambio?

Si todos los días me encuentro lo mismo en el trabajo, lo mismo en casa, lo mismo

con los amigos, en la familia,….

¿Dónde está lo nuevo?

¿Dónde está el nuevo cielo y la nueva tierra?

¿Espero que mi hermano cambie?

¿Espero que los políticos cambien?

¿Espero que otros ses reúnan y promovamos algo?

Espero, que…?

¿De dónde viene ese Cielo Nuevo y Tierra Nueva?

¿O tenemos experiencia que es imposible?

¡Qué ya de tanto probar es imposible!

Dice el Salmo:

"Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre."

¿Quién crea el cambio?

¿Quién transforma mi luto en danzas?

Jesús se mete en nuestras fiestas,

esas fiestas en las que muchas veces nos damos cuenta que falta algo,

que nos quedamos que se nos acaba el buen rollito, o que la fiesta decae

supliéndola por otras cosas,

y entonces, alguien pide, ¡qué se nos acaba el vino de la alegría!

Y ahí, entonces, en nuestros Canás de Galilea, en nuestras fiestas,

en las que nos dimos cuenta que no siempre satisfacen,

desde ahi, con esa actitud,

viene Jesús, y convierte el agua en vino.

Claro, Jesús, ha bajado a la fosa,

y por eso nos rescata de la fosa:

como dice el Salmo:

"Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa"

Y esa alegría, nadie nos la podrá quitar.

Es una alegría, que pocos conocen,

un vino nuevo, que pocos conocen,

es un cielo nuevo y una tierra nueva,

que está aquí, aquí y ahora.

"El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño»."

Baja, ….

El funcionario, sabe que está bajo, en esa fosa, y necesita que Jesús baje ahí.

¡Claro esto significa reconocer cómo estamos!

Sentimientos, pensamientos, ….

Si estamos bien, la gracia no obra.

Si la fiesta va bien, no llamamos a Jesús.

Así, que el vino nuevo, la sanación, sólo llega cuando decimos, VEN,

cuando insistimos: Ven Señor, Jesús

Baja, porque tú has bajado, y sólo tú tienes el vino nuevo

De ti viene el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva.

En ese instante se van nuestras fiebres,

y se produce el cambio.

Un abrazo

Jesús.

El 27 de marzo de 2017, 1:45, Jesus <conversandojesus> escribió:


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Hoy, lunes, 27 de marzo de 2017

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (65,17-21):

ESTO dice el Señor:
«Mirad: voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre
por lo que voy a crear:
yo creo a Jerusalén “alegría”,
y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén
y me regocijaré con mi pueblo,
ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
ya no habrá allí niño
que dure pocos días,
ni adulto que no colme sus años,
pues será joven quien muera a los cien años,
y quien no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán los frutos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 29,2.4.5-6.11-12a.13b

R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

V/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

V/. Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

V/. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor

La lectura del Génesis de hoy es el viejo truco de la seducción que se ha empleado a lo largo de todos los tiempos.

Nada se ha inventado, es algo que se conoce desde tiempo inmemorial y que todavía se sigue cayendo, no importa la edad, ni los estudios, o carreras.

Que no os digan que es cuestión de cultura, ni de estudios universitarios para no caer en ella. No es cuestión de ser más listo o menos, más ilustrado o menos. Al contrario, un título puede hacerme más creído, y a los más engreídos, zas, la seducción les muestra más sus encantos.

Se trata de una técnica en la que el autor hace una síntesis apoyándose en este animalillo y en el diálogo con Eva, que nos representa a todos.

Como veis, la serpiente no da miedo a la mujer. No creamos que la tentación sea un robo o un asalto a mano armada con intimidación. La seducción entra por la puerta principal y no fuerza. La seducción siempre entra como amiga y se va como más amiga, a menos que la descubras, que entonces se te va a revolver y te va a escupir lo que verdaderamente tiene dentro….

En principio es normal, había buen rollo entre los seres y las criaturas, nunca ha pasado nada,

uno viene de buena cepa, de buen barro, de buenas manos, en un buen barrio, un buen jardín, se está a gustito, una buena familia, en armonía unos con otros, y claro, nos relacionamos con total libertad.

Es el lugar idílico de un grupo humano bien avenido que acaba de empezar, de cualquier relación que ha empezado. Es como empiezan muchas películas, presentando todo bien, todos guays, hasta que va apareciendo un elemento distorsivo…

Esta lectura desde luego no ha sido escrita en tiempos de inocencia, sino que nos quiere dar un mensaje, que viene desde milenios.

Forma de la seducción:

1.- Pregunta o elemento Gancho

Es una forma de entrar en acción con algo que no puede negarse responder.

Los que venden libros dicen: ¿Lees?

Los que quieren venderte Fibra Óptica, si eres hombre te dicen si te gusta el fútbol, si eres mujer te preguntan si te gustan las series, porque todo lo tienen estudiado, y saben el porcentaje de éxito según estas preguntas para lo que luego ofrecen.

Esos mensajitos de Whatapps que nos previenen que si cuidado si hacemos tal o cual, o que mira lo que está pasando en tal sitio, o ponen en boca del Papa cosas que no ha dicho, o de la Policía previniendo tal, o no respondas a un teléfono que es tal, o entra en tal video y estarás contribuyendo a tal … Lo que se llama como Hoax, lo que antiguamente se llamaba bulo, y que muchos luego comparten para que nos enteremos todos, y así la falsa noticia, que aparentemente no lo es, y que no cotejamos, ni comprobamos si es verdad o no, se distribuye y somos motores de ella…

Bien, pues esto se da desde siempre y si queremos llevar la Palabra hemos de darnos cuenta de ello.

Para ligar, los que más éxito tienen son los que hacen esa pregunta que sin ser desafiante haga que el chico a la chica toque su interés, motive una respuesta, una forma que se explayan y entren en algo que le gusta, o en un debate, y según la respuesta reformulan y van acomodándola, entrando también con milongas o medias verdades. Conocí a uno que trabajaba de albañil, que decía que a las chicas les decía que trabajaba en prevención de riesgos laborales, y me decía, que ¡como ponía barandillas…,no era mentira…! (él mismo se lo creía así, y así se lo hacía creer a los demás)

Con esto no estoy anatemizando las campañas comerciales y los contactos de hombre y mujer, simplemente os digo un ejemplo de entrada, y que abramos los ojos para que no nos formen necesidades que no tenemos, así que a partir de ahora os dejo libres y que cada uno se acuerde de momentos en que haya sido llevado al huerto, que todos hemos caído alguna vez, y seguramente vendrán más huertos.

2.- Desestabilizar tu posición con una verdad a medias y llevarte a su terreno.

Después de presentarse con algo que te enganche, y mantener una conversación, viene llevarte a su terreno.

«Con que Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».

Como vemos la serpiente es tan astuta que en la primera pregunta ya ha dado el paso 1 y el paso 2

Recordemos lo que dijo antes Dios en Génesis 2, 15-17 al respecto para que lo comparemos con lo que el juego seductor quiere llevar (seamos juiciosos, sin sentenciar, sin más propósito que ver la propuesta):

El Señor Dios dio este mandato al hombre:
«Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir».

Y no quiero poner ejemplos, que cada uno repase las veces en que se ha visto en estas situaciones, que tan actuales parece que Adán y Eva somos nosotros.

O sea que la serpiente hace un juego de palabras, que en principio la mujer corrige, se da cuenta.

La serpiente ya ha metido otro elemento sin que la mujer se dé cuenta:

Ha hecho una generalización que es falsa, ha dicho que Dios ha dicho que no comamos de ningún árbol.

3.- Insistir, replicar

El arte de los seductores está en volver a insistir.

Si el objetivo dice que no, pues ya está, la mayoría se da la vuelta y se va, pero ¿pero habéis visto que una hiena se vaya después de ver el bocado?

Mirar la bandeja de vuestros correos spam, son casi todos muy parecidos, y desde hace tiempo, se repiten.

Naturalmente la astucia sabe cómo saltar ese spam, a menos que te des cuenta y lo encamines de nuevo al spam o a la papelera.

La astucia sabe esto, y sabe llevarte a tu bandeja principal.

4.- Volver a desestabilizar con otra cuña medio verdad, pero esta vez ofreciendo un regalo.

Y todos lo sabemos, el efecto de un regalito, de algo que puedas conseguir que puede estar a tu alcance.

Una invitación a la que no te puedes negar, un caramelo u oferta suculenta, que no te va a suponer mucho.

«No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».

Es cierto que se abrirán los ojos, que es el árbol de conocimiento del bien y el mal, y esto lo sabe presentar jugoso y atractivo, y cierto.

La publicidad engañosa sabe de ello, lo importante quiere dárselo a la presentación, la imagen, que es lo que vemos. Mover los jugos salivares, antes que entrar en si me conviene o no.

Lo importante es que en ese mensaje hay otro mensaje camuflado y contradictorio, que al ponerlo así pasa por alto, inadvertido y desvía la atención.

Es la letra pequeña.

Sí, desde siempre el mensaje ha llevado letra pequeña que es lo más importante, lo que pasa tan deprisa en los anuncios y que no da tiempo a leer, desde siempre se ha dado más importancia al regalo que a lo que implica ese regalo.

La Biblia ya sabía de estos mensajes subliminales desde los primeros tiempos.

Acordaros que la Palabra creó todo y que era luz, y en ella estaba la vida.

El pecado no es un acto de baja moralidad, ni principalmente una desobediencia, que esto todo buen padre sabe llevarlo y perdonarlo. La desobediencia o la inmoralidad es la consecuencia, el pecado principalmente es un desvío de la Palabra, de la Autenticidad de la Palabra, que han cambiado nuestra Palabra verdadera por otra que no lo es, acordaros: un poco de levadura fermenta toda la masa. Cuidaros de la levadura de los fariseos….

Lo que le pasó a Eva, no fue que se equivocó y cayó, no, lo que le pasó a Eva fue que su Palabra se desnaturalizó, su Palabra se dejó empañar, y empeñar, se hipotecó sin darse cuenta, se dejó atrapar por una palabra a medias muy bien puesta y disfrazada, que dejó al traste la Palabra en toda su expresión.

La primera ruptura con la palabra está en nosotros mismos, y de ahí sigue lo demás.

Rota la Palabra, se pierde la comunicación con todo, la relación natural de las cosas, y con ello la armonía y la paz, rota la Palabra de la Vida, se muere la secuencia también de nuestro verdadero ADN de Vida.

Luego, ¡claro que se abrieron los ojos!, como bien dijo la serpiente, porque saltamos a otro tipo de palabra, y tuvimos que tapar y esconder aquello que dijimos.

A partir de aquí viene la complicación y las estrategias de la palabra, la retórica y demás…

Lo que avergüenza no son tanto los genitales de Adán y Eva como nos ponen los cuadros, sino lo que avergüenza y lo que se esconde es que caímos en una palabra infundada, que no queremos reconocer, que ocultamos para no ser pillados en que la mentira se ha colado, y no lo queremos admitir todavía.

Por eso convertíos es el primer mensaje del Evangelio, y es el Bautismo el que lo limpia.

¡Ahí está la descomposición!, ¡ahí está el origen del drama de la Humanidad!, en que llevamos una Palabra auténtica tapada por medias palabras, por palabras rotas, incluso muertas, putrefactas, que se corrompen, por palabras que nos han liado.!

Por eso tuvo que venir la Palabra de Dios a restaurarnos, por eso la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros, para recuperar esa Palabra auténtica que creó todo y nos devuelve a la armonía de la Creación, a la Vida.

Por eso el Silencio de María es vital y de suma importancia, para ver los juegos y estrategias de nuestras palabras y de las de los demás.

Pero para ello, hemos de entrar en esas palabras que no queremos ver, en esas mentiras que disfrazamos, dejar que la verdad entre con su luz.

Y sobre todo nosotros los cristianos, que entre otras cosa nos han hablado de la mentira piadosa, y porque Jesús con su palabra contundente no se dirigió a los que se señalaban como sucios, como más perdidos en la palabra, al contrario, Jesús a estos perdonaba y sana. Jesús se dirigió con más fuerza a los formadores, a los maestros de la ley, a los que estaban en la cátedra de la palabra, se dirigió a los buenos, a los que daban apariencia de bien y eran sepulcros blanqueados, a los seductores, a los que cogen los primeros puestos en las sinagogas y en los banquetes, a los que cargan a las viudas con más de lo que pueden con pretexto de largas oraciones,…y no sigo más…

Porque el arte de la seducción es un juego de luces, para confundir, y quitar fuerza a la Palabra que habita en el hombre y en la mujer, que ya estaba, está.

Es curioso como la Palabra viene a los suyos y los suyos no la recibieron y en cambio la astucia de los tiempos sabe atraer y seducir a la mayoría.

A Jesús le mataron por entrar con la Palabra en los lugares que nadie quería que entraran, por más santos, limpios, y sagrados que parecieran.

Jesús quería purificar el templo de la Palabra, ahí donde se fragua todo, donde se comercia, donde están los cambistas, que te quieren cambiar la vida sin atender a lo principal. Jesús quiere entrar en tu núcleo, en el templo de la Palabra, hay donde tomamos las decisiones, para que sea un lugar sagrado, tabernáculo de Dios, casa de oración y no cueva de ladrones.

La inmoralidad es una consecuencia, pero no la causa, no nos desviemos de nuevo.

La causa está en la corrupción de la Palabra, la corrupción es lo que hace morir, corrupción y muerte están asociadas desde aquel momento que hoy en este pasaje bíblico tratamos como ahora, porque ha muerto la Palabra dada, la Palabra Verdadera.

Y siglos después, fue crucificada.

Sí, muere Jesús, y su Palabra, y Dios no la deja en la muerte, Dios la levanta, porque es incorruptible, resurge, resucita, nadie puede someterla a la muerte.

Busquemos esa Palabra que no muere, que permanece.

Porque el Cielo y la Tierra pasarán, pero su Palabra no pasará.

Por eso Jesús es Palabra de Vida, y por eso Jesús, antes de empezar su misión lleva la prueba del algodón que no engaña.

Cuando Jesús va al desierto 40 días y 40 noches, ya con 30 añitos, o sea, que no era un chaval, y eso que a los 12 ya tenía suficiente sabiduría para hablar con los más ilustrados, pero no se dejó llevar por esto, no empezó a predicar hasta entrado en año, ¿curioso, no?

Cuando Jesús va al desierto realmente se prueba a sí mismo, quiere ver hasta qué punto está en él la Palabra verdadera y puede llegar al mundo con una Palabra auténtica, no con la misma de siempre. No quiere engañar a nadie, y para eso, antes tiene que no engañarse a sí mismo.

Porque la sabiduría de Dios no está en saberse la ley, la ciencia, la medicina, las artes,

la teología más alta, o conocer toda la filosofía de todos los tiempos. La sabiduría de la palabra está en llevar la Palabra antes de hablar de ella. Y lo digo temblando, porque la palabra me sobrepasa y he caído muchas veces al igual que Eva.

La Palabra que habita en cada u no, rompiendo con esa forma corrompida que tenemos de usar las palabras.

Y ojo, no todo está bajo sospecha, no todo son serpientes, la mayoría de la gente lleva buen corazón, sólo os invito a conoceros, y a descubrir dónde la mentira se asoma, por dónde la verdad se nos ha mostrado siempre y comprobar que al final sale victoriosa.

Por ejemplo, la depresión, es creerse como verdad que no sirvo, que no valgo, que no puedo, que no merece la pena, que el mundo es un valle de lágrimas y que todo es un lamento.

Deja que entre la Palabra y desenmascare esa verdad a media para darte la Alegría del Evangelio. Ahí vemos que la Palabra es sanadora y tiene fuerza, una gran fuerza.

Hay que desenmascararla, y para ello la Palabra.

Shemá Israel, escucha Israel, aquí radica la piedra de toque fundamental.

Y lo primero a escuchar en una Palabra más grande que yo mismo, y que requiere que yo baje y que El crezca, pero que está en mi, queriéndose mostrar, anhelándome, ofreciéndome su vida, para conocerme y saber lo que en mí habita.

Esto supone un ayuno de mis palabras, llegar al silencio de donde parte todo, de donde partió aquel momento en que nos equivocamos, en que tapamos la Palabra auténtica, al de nuestros primeros padres, para recuperar la paternidad filial de Dios.

Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.

Llegar a la necesidad, para saber sortear los regalitos seductores, pues el tentador, en ese juego de la seducción, va a saberle conducir a sus puntos débiles, va a tratar de desestabilizar su palabra más genuina: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.»

Mirar la astucia, porque quiere sacarle de sí, le da en la línea de flotación con ese torpedo. Si eres Hijo de Dios, es como si le dijeran a Ronaldo, si eres el balón de oro, tíramela por la escuadra, levanta el partido tú solo.

Buf, a Jesús le tocan donde más le mueven, lo más lógico es meterle un gol al que lo ha dicho y que se coma la pelota, tal y como este propone, pero Jesús sabe que por ahí lo que hace es dar fuerza al contrario. Sabe que por ahí quien vence es el propio orgullo.

Hemos de saber dar respuesta a nuestra fe, nos lo dice Pablo.

Esto en primer lugar es un diálogo interno, no se trata de luchar contra otro, porque ante todo, primero está en mí, y en cada uno.

Si Jesús supo estar en el Juicio ante Pilato, y ante los Sumos Sacerdotes, si supo responder magníficamente, y nos ha dado ejemplo, es porque antes se ha sabido responder a sí mismo, y ha despejado plenamente la Palabra que le habita.

Olvidemos de ver enemigos fuera, el primer enemigo está en nuestro desierto, y no lo vemos hasta hacer desierto, hasta llegar a lo nuclear.

Si no le damos respuesta de peso, no vamos a saber responder al mundo con una respuesta de peso, y todo lo que se enseña en catequesis se va a ir a primeras de cambio.

Por eso hay que pasar por el desierto para saber estar entre el ruido y los vaivenes de la vida.

Jesús busca en sí mismo la manera de responder a ese desestabilizador.

Y quien busca encuentra, porque la respuesta está en sí mismo, ya la lleva, ya la tiene, no está lejos, está en la Palabra que le habita, y claro que le calla, sin intención de inflarse, sino de ser consecuente consigo mismo:

Jesús respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»

En su respuesta hay una gran clave, y es que Jesús se dio cuenta que la pregunta iba encaminada al pan, y en cambio Jesús quiere mantenerse en la Palabra. Como vemos con esa pregunta nos intentan desviar de nuestro propósito, para descentrarnos de la Misión a través de crear una necesidad de valor también importante, pero que quiere imponerse comop principal en la escala de valores, plantear la duda, e incitar a que una respuesta que realmente sólo conduce a hincharse y no produce el efecto más apropiado y consecuente.

Con lo cual Jesús ve la maniobra, se da cuenta y la corrige.

Pero ya sabemos que si es seductor va a volver. Ya nos conoce, y sabe los puntos débiles, así que se lanza de nuevo:

Le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»

Con el condicional quiere volver a poner en duda aquello que le da más estabilidad, y después la propuesta regalo de que Dios sostendrá, de lanzarse, y que si uno se fía de Dios, pues claro, nos va a proteger.

Es algo que parece lógico a lo que busco, consecuente, parece razonable que si uno se fía de Dios puede con todo, a nada he de temer, nada es imposible para Dios,…, parece al alcance, tiene mucha verdad en lo que dice, pero Jesús, sabe que esa invitación realmente lo que está haciendo no es confiar en Dios, sino forzar a que éste actúe según uno quiere, a mi capricho, o sea, tentar a Dios, y hemos de dar una respuesta clara y contundente en mi interior al que pretende desestabilizarme así:

Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.»

Mirar que la propuesta es muy parecida a la de nuestros primeros padres, que es como ser como Dioses, y Jesús, tiene otra mirada.

¿Por qué no nos enseñan a los cristianos a esto?

Jesús bien nos decía que fuéramos astutos como serpientes y sencillos como palomas, precisamente para desenmascarar estas propuestas, y dar una respuesta sencilla y clara.

La astucia del administrador infiel también la propone Jesús a sus discípulos y se lo hecha en cara.

Mirad, que estamos en tiempos difíciles, no seamos niños, nos dice Pablo, no actuemos como niños, sino como adultos en la fe, como hijos de la luz.

Preparémonos para el combate de la fe.

Porque es un combate de fe: a los primeros padres se les abrió los ojos y se les nubló la vista, quedaron ciegos. Jesús quiere abrir los ojos, pero desde la Palabra, desde su Palabra.

La fe lo que hace es cerrar los ojos a esa seducción, algo que San Juan de la Cruz habla de la purificación de la Noche de los Sentidos y del Espíritu, para llegar hasta la palabra rota, para recobrar la visión aquella, antes de que nos cegara aquella distorsión de la palabra y de la realidad.

No somos infalibles y nos van a colar más de una, pero hemos de aprender a ver, y sobre todo, una vez levantado el embuste, determinación. Y si no está claro, la espera.

Porque cuando a Jesús le ofrecen todos los reinos, cuando a uno le ofrecen el oro y el moro, cuando a uno le ofrecen algo que sabemos descompone mi sentido y valor principal, la contundencia es la que va a alejar a este seductor.

Y os lo digo, si no hay contundencia y determinación lo vamos a tener siempre detrás.

La Palabra no ha de ser mediocre, ni a medias tintas, ni frio ni caliente, sino firme, consecuente, que se apoye, con energía.

La duda puede haberla, en muchos aspectos, porque no sabemos todo, pero cuando la mentira se desenmascara hay que ser contundentes.

Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto.»

Firme no significa con violencia, firme significa con decisión, con todo el ser, con lo que unifica, que tú sí sea sí y tú no sea no, todo lo demás ahí entra el seductor y cobra fuerza.

No se trata de hacerse radical en las posturas, sino cimentarse en la Palabra, cimentarse sobre roca. Construyamos pues sobre roca, no sobre arena.

Es la Palabra de Vida la que se rompió y se corrompió en nuestros primeros padres, y sigue corrompiéndose.

No se trata de una manzanita, ni de los encantos sensuales, no, esto es lo de menos, esto puede ser una consecuencia, pero que no os aleje de lo principal, que no os despisten con una forma de no ir a lo nuclear, de distraernos con manzanitas para no desenmascarar esas medias palabras, y aprender a recomponer la Palabra de Vida que nos habita, que vino a los suyos y los suyos no la recibieron, pero a todo en que la recibe, tiene poder, poder para vencer la corrupción y encontrar Vida verdadera.

Desde aquí evangelizar es fuerza de Dios, que es quien nos hace vencer, porque no vencemos nosotros, es el Espíritu que está en nosotros quien nos recuerda esa Palabra, y nos da fuerza para seguirla, y desde ahí anunciarla sin intención de nada, simplemente sale, se mueve porque te mueve.

Y me despido por esta semana, hasta otro momento, que Dios os muestre su Palabra y os haga portadores de su Verdad.

No se lo habéis seguido hasta el final. Reconozco que es mucha caña, perdonar si os he fatigado, a mí también me ha dado caña, no me lo esperaba así, no sabía todo lo que podía significar, y mira que tiene profundidad la Palabra, una gota de agua tiene todo el Universo.

Un abrazo

Jesús

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Viernes, 10 de febrero de 2017

Primera lectura

Lectura del Génesis (3,1-8):

LA serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer:
«Con que Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».
La mujer contestó a la serpiente:
«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios:
“No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”».
La serpiente replicó a la mujer:
«No, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».
Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido, que también comió.
Se les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.
Cuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa, Adán y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 31,1-2.5.6.7

.R/. Dichoso el que está absuelto de su culpa

V/. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
y en cuyo espíritu no hay engaño. R/.

V/. Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

V/. Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

V/. Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,31 37):

EN aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los
oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá» (esto es, «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían:
«Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Palabra del Señor

Hoy el Génesis nos plantea un tema peliagudo, el tema del hombre y de la mujer.

Esta lectura es una de las más divulgadas y también de las más sacadas de sí.

No tengo hoy mucho tiempo para organizarla toda y exponer algunos puntos que quiero destacar, que podían ser muchos.

Si empiezo por el principio de este relato puede ser polémico eso de que la soledad del hombre mueva a Dios a buscarle alguien que le ayude, uff,
por ahí, hoy en día no nos podemos meter, y quien quiera entender entienda.

Por eso voy a empezar por el final:

"no sentián vergüenza uno de otro"

¿Qué os parece la propuesta que hombre y mujer no sientan vergüenza uno del otro?

Hubo un tiempo en que el noviazgo era un proceso largo, y la pareja se iba conociendo, se iban acostumbrando uno al otro, …

Y el temor más grande era cuando llegaban desnudos uno frente al otro.

Bueno, ahora la cosa se ha dado la vuelta.

Tanto el hombre como la mujer superan con más facilidad esto de verse desnudos,
incluso aquel miedo que antes despertaba, y donde se metía la censura, ahora se ve como algo excitante y que incita al conocimiento mutuo.

¿Se puede decir que hemos superado eso de no avergonzarnos al vernos desnudos?

¿Qué es para ti desnudarte?

Ahora se protege mucho el derecho a la intimidad, a la vida personal, y es loable, pero ¿soy capaz de desnudarme enteramente ante la persona que amo?

Te enseño el pecho, pero el corazón, ya veremos, te dejo tocar mi cuerpo, pero no te metas en mis adentros.

Deseo de penetrar, pero no de adentrarse en algo más profundo.

Esto requiere otro tacto, y realmente llegados a un punto hay parcelas de uno mismo en que por más que se diga uno se tapa.

Esto, en relaciones tan estrechas, se refleja tarde o temprano en el cuerpo, que grita estas vestimentas rotas con las que nos tapamos,
el desajuste entre lo que muestro, siento y vivo al final sale, lo veamos o no.

El primero que se tapa soy yo conmigo mismo. Me tapo primero para no verlo yo, porque no quiero verme enteramente, todo mi ser, con todas sus sombras y a la vez con toda su luz..

Y cuando viene una persona que entra en mi intimidad, me protejo. Se hace más grande esa vergüenza, que está ahí, por más desnudos que estemos y nos toquemos.

Así, desnudos en la cama, hombre y mujer son dos grandes desconocidos muchas veces,
y esto es lo que está llevando a que no se entiendan, a la lucha entre lo que uno y otro da,
lo que uno y otro muestra de sí, lo que uno y otro confía.

Sí, porque la confianza tiene que ver mucho con estar desnudos y este no avergonzarse el uno del otro,
si bien, en primer lugar, como he dicho, no avergonzarse de sí mismo y confiar en sí mismo.

A partir de aquí, desnudarse en cuerpo no es suficiente, conviene llegar más adentro.

Este llegar más adentro, hasta las costillas, y hasta sacar esa parte interna mía delante de la relación,
con tacto, ¡que duele!, para dar de sí, de la entraña de uno, poner todo en el asador….

Desnudez, confianza y entrega están relacionados.

Nos solemos quedar ahora más en la primera palabra de la desnudes, por lo provocativa y lo que despierta, pero suele estar coja si le faltan las demás.

Esto requiere un diálogo, en que la mujer y el hombre se redescubren, se recrean, no ellos solos,
sino también Dios en medio, que sabe entrar y sacar todo eso de una forma natural sin herirnos, Dios,
que nos conoce tal cual somos y sabe de qué barro estamos hechos.

Un diálogo en que más que mirar si uno está por encima del otro, más que verlo como una relación de poder,
hay una relación de formarse uno del otro.

Bueno, ya sabemos que la mujer por naturaleza es creadora, engendra vida.

Pues bien, lo que esta lectura quiere recalcar es el papel maternal y engendrador del hombre.

El hombre no tiene útero por donde de a luz, así que el autor toma el recurso de la costilla,
para sacarla de ese sueño que todos tenemos de vivir una vida plena y no estar solos, sino en buena compañía.

La facultad de la vida por lo tanto no está sólo en la mujer, sino también en el hombre a través de Dios.

Eso refleja esta lectura, que ambos son creadores, cocreadores, con entrañas maternales, que dan a luz una nueva vida.

Que lo femenino engendra lo masculino, y también lo masculino lo femenino.

Que de la noche surge el día y del día surge la noche.

Que en este diálogo el hombre y la mujer aprecian lo mejor de sí, y lo mejor de cada uno, del otro.

Que no hay uno más que el otro,que se acepta la diferencia y esto une, y que los dos son los dos polos que se atraen para entenderse
y mostrarse tal cual son, sin miedo de sus desnudeces tanto de cuerpo como las más profundas.

El hombre va desnudando a la mujer y la mujer va desnudando al hombre, o al revés, no importa quien empiece,
lo importante es ir con esa ternura, escuchándose, mirándose a los ojos el uno al otro, y no tener miedo
sino mucha fuerza junta por descubrir que Dios vio que era y es bueno, porque el paraíso es vernos tal cual somos,
sin esconder nada, con respeto y sin vergüenza.

Del Evangelio, uf, también me sugieren muchas cosas.

Para no extenderme hay algo fundamental
y es lo que salva a la hija de esta mujer a través de su madre que fijándose en las migajas es salvada.

Todos somos paganos ante Dios, y sin embargo queremos entrar directamente a sentarnos en los puestos principales de su mesa
y participar como el que ya tiene los derechos de todo.

Sin embargo esta mujer se acerca a la mesa de Dios
no para sentarse entre los elegidos, sino apreciar lo que hay debajo de la mesa.

Aquello que sólo los niños dejan, la sabiduría de un pobre y su sencillez.

¿Cuánto nos hace falta mirar debajo de la mesa de Dios
y empezar por ahí, verdad?, y ver la fuerza que hay en lo
que consideramos más despreciable, lo que se da para los perros..

Esta mujer supo ver vida en los restos, una vida sanadora.

Jesús dice que esto es lo que le ha curado.

Por eso, cuando nos creamos que no estamos participando de todo lo bueno de una conversación,
de una actividad, de un proyecto, de una actividad, de un grupo, o trabajo, cuando nos sintamos desplazados,
que no somos acogidos, separados, como esta mujer sirofenicia, excluida, en las fronteras, y no integrada
cuando nos veamos así, fuera de ese lugar privilegiado, o lo que sea, miremos cerca, que hay miguitas,
que Dios suelta sus miguitas, su alimento, sus signos por toda la creación, con los que no sólo alimentarnos,
sino devolvernos la vida y la salud.

Nadie hay fuera del Amor de Dios, y esta mujer lo supo ver debajo de la mesa, mientras muchos, en la mesa de Dios,
no se dan cuenta de lo que tienen delante de sus platos llenos de satisfacción propia.

Abramos los ojos, ahí, porque hay mucha, muchísima vida en los pequeños detalles que sólo los pequeños dan
y sólo los pequeños saben.

Un abrazo

Jesús

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Jueves, 9 de febrero de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (2,18-25):

EL Señor Dios se dijo:
«No es bueno que el hombre esté solo; voy a hacerle a alguien como él, que le ayude».
Entonces el Señor Dios modeló de la tierra todas las bestias del campo y todos los pájaros del cielo, y se los presentó a Adán, para ver qué nombre les ponía. Y cada ser vivo llevaría el nombre que Adán le pusiera.
Así Adán puso nombre a todos los ganados, a los pájaros del cielo y a las bestias del campo; pero no encontró ninguno como él, que le ayudase.
Entonces el Señor Dios hizo caer un letargo sobre Adán, que se durmió; le sacó una costilla, y le cerró el sitio con carne.
Y el Señor Dios formó, de la costilla que había sacado de Adán, una mujer, y se la presentó a Adán.
Adán dijo:
«Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será mujer ,, porque ha salido del varón».
Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
Los dos estaban desnudos, Adán y su mujer, pero no sentían vergüenza uno de otro.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 127,1-2.3.4-5

R/. Dichosos los que temen al Señor

V/. Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R/.

V/. Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R/.

V/. Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,24-30):

EN aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro.
Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.
Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies.
La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.
Él le dijo:
«Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».
Pero ella replicó:
«Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».
Él le contestó:
«Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».
Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

Palabra del Señor

Hace muchos años, que tratando de encajar el génesis, me topé con ciertas contracciones, por ejemplo que en un momento Dios crea al varón y a la mujer juntos, y luego dice en otro momento, que no, que no los creó a la vez, sino que primero a Adán y luego a Eva, como más se ha divulgado. O como hemos visto, hoy dice que no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, Porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, y que antes que la hierba y los árboles creó al hombre, en cambio ayer decía que creó la hierba antes que los animales y al hombre.

Pareciera que Dios se equivoca, que hay muchas contradicciones, pero con el tiempo, ahondando en la Bilblia, y estudiando con más personas, supe que había varias tradiciones, por las que se expresa lo mismo, u otros aspectos, pero con otra forma, con otra historia.

La Bilblia, lejos de lo que dicen muchos sobre su radical dogmatismo y sobre su cuadriculamiento, lejos de eso, es el lugar donde se juntó la sabiduría de muy diversos contextos.

Como ocurre en los evangelios, que es la experiencia en torno a Jesus de distintas comunidades, y esto es una gran riqueza, porque no es la invención de un hombre, no seguimos a un hombre que nos ha escrito algo fijo a lo que seguir a rajatabla, ni siquiera de un grupo aventajado, no seguimos a un grupo, sino que es una vivencia que se dio en diversos contextos, que fue acogida como inspirada por Dios, que tuvo un consenso, que no fue impuesta cuando se originó, que se pasaron unos a otros sin intención de dogmatizar, sino por lo que reportaba en sus vidas, y que como era tan rica y tan llena de vida se fue recogiendo para ser llevada, vivida y revivida, de generación en generación.

Es destacable que la Biblia y los Evangelios no se escribieron como los libros de hoy, para la gente, ni para el que escribe, sino desde la gente, y sin dar mucha importancia de quién lo escribe y derechos de autor. Que no fue una idea, ni un quiero decir esto, ni un arranque literario, que no fue voy a poner este blog o este artículo para ver cuántos me gusta tengo, ni es que voy a dar mi opinión o rebatir aquello, sino que lo primero, ante todo, fue experiencia, y luego, de la riqueza de esta experiencia salio la letra. Como diría Pablo, primero vino el espíritu y después se plasmó en letra. Por eso para entrar en la Biblia hay que ir al espíritu y no quedarse sólo en la letra.

No hay contradicción, no se narra un suceso que ha de ser expuesto con detalle jurídico o matemático, es una vivencia, bueno, son muchas vivencias expuestas y superpuestas, y que si uno las toma como tal aprende a escuchar, y a darla su valor.

Lo que hace la Bilblia es abrirnos el oído, tomar distancia de mi modo de pensar para entrar, y empatizar con aquella época, con los que nos han precedido, estar atentos a lo que se quiso decir antes, y lo que nos quiere seguir diciendo hoy. Por eso sigue siendo viva, y supone un gran acto de vaciamiento para captar su mensaje, incluso uno se da cuenta que esa Palabra no es para leerla solo, que necesita de otros que la compartan y la vayamos desgranando.

Por eso es tan especial la Bilblia, porque auna la diversidad y el acuerdo, porque fueron distintas las fuentes, porque algunas de sus palabras originales por más que las examine un exégeta experto tienen una gran amplitud, una gran apertura, no se dejan atrapar, ya que se pierden en los tiempos.

Es la experiencia de un pueblo, y se puede extrapolar a todos los pueblos, a todas las culturas, es una sabiduría que es del Dios que movía e impulsaba desde antes incluso de tener conciencia de pueblo. Por eso entendieron que esa experiencia relatada así y revivida generación tras generación fuera tambien la manera en que se comunicaba Dios: es su Palabra, que sigue viva ahora, y sigue comunicándonos el camino de cada día, ayer, hoy y siempre.

La cuestión que plantea Jesus sobre los alimentos puros e impuros está muy de actualidad ahora.

Lo cierto es que se sigue discutiendo en la mesa. Desde la mesa de Navidad a los cuchicheos y corrillos de la cena de empresa, desde el banquete de boda al poco aperitivo que ponen en el bar de la enfrente…, y por supuesto las mesas de la palabra y el pan nuestro de cada día.

Jesus lo que plantea aquí es que lo que peor sienta al comer es mi actitud en la mesa.

Puedo estar tomando la comida más saludable, en el lugar más chevere, de cinco tenedores, que, como me queme por dentro la rabia me va a caer como una patada en la tripa. La tristeza quita el hambre, todos lo sabemos, y se está descubriendo que el engordar tiene componentes y necesidades emocionales que se buscan en la comida.

El nudo en el estomago no lo forma siempre lo que hay en el plato, ni tampoco la acidez gástrica es siempre por la vianda. El intestino se mueve no sólo con el alimento, reacciona a las emociones, a cómo elaboramos internamente nuestra experiencia.

Se nos olvida que nuestro estado emocional nos va a dar la pauta de nuestro gusto o disgusto, y tiene que ver mucho en cómo nos sienta una comida. Al margen, desde luego, que una comida en mal estado por supuesto puede dar una descomposición.

Si como con el corazón apretado, si en vez de estar disfrutando del plato estoy molesto por uno de los comensales, por las noticias de la tele, por la reunión que tuve, o lo que me espera mañana…., eso está, no en el plato, sino el mi corazón. Como si el vino me da la alegría que no tengo está también en mi corazón.

El corazón es el gran filtro de lo que comemos.

Con el tiempo se verá que lo que enferma al hombre más que comida es cómo come, qué grado de satisfacción tiene con quién está comiendo, e incluso, si come solo para si, para llenarse y no piensa en los demás.

Lo que alimenta no está tanto en el plato sino en mi, en como acojo la vida y lo que hay alrededor, no sólo a un palmo de mi contenido en ese círculo de porcelana, loza, o cristal.

Más que una ortofagia, o una recta alimentación, como se implantaba antes y también ahora, lo que Jesus propone es el camino del corazón.

No hablo de un corazón especialmente recto, puro purísimo, sino de un corazón que se sienta a la mesa atento tanto a las propias necesidades como a las de los comensales, y tiene en cuenta a las de los que lo prepararon, lo sirven, de donde vino, y de los que no tienen, echando la mirada más allá de mi mesa, con la actitud de María, que es una visión amplia, Global, o con una mirada interior reconciliada y reconciliadora, quitando esa importancia tan desmesurada a lo que realmente no va sino a la letrina, y dándola a la bendición y a la acción de gracias.

¿Dónde tengo mi tesoro cuando como?

Porque lo importante de la mesa de la vida, ¿qué es?

El Señor nos ayude a llegar a lo que permanece, a lo que nos nutre por dentro y por fuera.

Un abrazo

Jesus

.

, 8 de febrero de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (2,4b-9.15-17):

EL día en que el Señor Dios hizo tierra y cielo, no había aún matorrales en la tierra, ni brotaba hierba en el campo, Porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra, ni había hombre que cultivase el suelo; pero un manantial salía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.
Entonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo. Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además, el árbol de la vida en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén, para que lo guardara y lo cultivara.
El Señor Dios dio este mandato al hombre:
«Puedes comer de todos los árboles del jardín, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás, porque el día en que comas de él, tendrás que morir».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 103,1-2a.27-28.29be-30

R/. Bendice, alma mía, al Señor

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R/.

V/. Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo:
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes. R/.

V/. Les retiras el aliento, y expiran,
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,14-23):

EN aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.
Él les dijo:
«También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina».
(Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió:
«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

Palabra del Señor

Ayer hablábamos de los primeros días de la Creación.

Después de la vegetación vienen los seres vivientes de las aguas, y también los pájaros que vuelan entre la tierra y el cielo.

La palabra bullan es magnífica, buir, lo he buscado en el diccionario:

Verbo activo transitivo. Se trata de pulir, limpiar, bruñir y de limpiar las armas blancas como la espada, sable o puñales. Dar en un muro el último lustre o abrillantado. Adornar, ornamentar a alguien peinando o colocando afeite. ( https://definiciona.com/buir/ )

Dios se mete más en la acción creadora, y nos viene a decir que hay que sacar lustre, abrillantar, pulir.

Las armas de Dios es todo su amor. Llevamos un gran potencial en cada uno que hay que pulir y sacar brillo, para que brille la luz.

Cuánto hemos de bullir en nosotros, y también en lo que hacemos!.

Sobre todo después de plantar, porque ahí no se queda la cosa, no termina todo con plantar, hay que pulir, limpiar, peinar, …, toca el cuidado de los detalles.

Y esto no es trabajo, es acción creadora. Cuando estás en lo que amas no miras según un trabajo, sino según el amor. Ojo, que crear también requiere su gasto de energía, de hecho Dios descansó. La mayor maldición del trabajo está en romper con la obra creadora que te impulsa cada día.

El acto creativo es como una escultura, que primero se rompe el bloque elegido, se dan los primeros y severos cortes, se perfila ese material, se le da forma, y luego toca empezar a pulir, a sacar su brillo y lustre.

Es como la comida que no solo es cocinar sino darle la sal, tu toque personal, el amor que pones para presentarla y atender a los demás.

Si la sal pierde su sabor… es si perdemos la capacidad de darle el gusto por lo que hacemos.

Crear no es lanzar y hala, crear es un cuidado, un compromiso.

Porque sí, Dios quiere lustre en la Creación, no se conforma sólo con tirar para adelante, y nosotros no nos deberíamos conformar sólo con salir del paso si no damos brillo a nuestra vida, y si no sacamos brillo a los demás. Si no hacemos volar los pájaros de la libertad y poblamos el cielo con los vuelos del corazón.

Cuando una obra se hace así, la vida se hace fecunda y se multiplica. Todo está donde tiene que estar y todo cumple su cometido, aquello para lo que fue hecho.

Aquí llega el día quinto, y mirar una cosa, Dios al crear los seres vivientes sigue el mismo criterio que al crear el Universo: primero los de las aguas y lo que hay en ellas, arriba y abajo, y luego lo que está en la tierra.

Es como poner primero los cimientos y el techo para después lo que habita dentro.

En el camino espiritual, esas aguas con vivientes arriba y abajo pueden reflejar muchas cosas.

Recordar los significados que da la biblia a los peces, como en Tobías, que lo traga el pez, como en Jesús, que habla a sus discípulos, muchos de ellos hombres de mar, para hacerlos pescadores de hombres, hombres = peces, así lo representaban los primeros cristianos, como si la tarea del discípulo del Señor fuera sacar del mar, rescatar la vida de los hombres.

Sí, el mar para la biblia tiene un significado amplio, y refleja un estado, que en este momento de la Creación era ideal, porque todo buía vida, pero que después de la desarmonía en la naturaleza el mar da miedo, da tempestad, sumergirse en el y sus seres ocultos dan miedo, se mete en el subconsciente, en la primera matriz placentaria y anmiotica y menos mal que vino Jesús para calmarlo, para nacer de nuevo sacarnos de ahi y recrearnos, andando sobre ese mar, sobre sus vaivenes y zozobras.

Ese mar, ese océano lo tenemos todos dentro, y también tenemos esos seres marinos, que surgieron, en el proceso creativo, antes de llegar a tomar conciencia de ser hombre o mujer.

¿Por qué el autor de la creación puso antes a los seres marinos y del firmamento que al ser humano y los seres de la tierra?

Porque para llegar a formarse el hombre y la mujer uno ha de tener este elemento agua en calma, porque el agua es nuestro substrato, nuestra esencia, y viene primero, es la que mueve la vida, uno ha de tener esa fuerzas, desde la fonte que mana y corre, desde el origen de la vida, tanto de arriba, con las aves y los pájaros, como las fuerzas debajo del mar, con sus peces y cetáceos, reconciliadas.

No os estoy hablando de dibujos animados, en plan bob esponja o la sirenita, sino de algo que tiene que ver con nosotros.

Si, porque al mar va todo, es el lugar donde van todos nuestros desechos, así como al aire.

Hay un mar subconsciente donde también van nuestros desechos…, y lo hemos de cuidar, para que allí todo tenga ese buir original, y no se llene de nuestro plástico y residuos negros, chapapotes personales y demás.

Los seres del mar y del cielo parecen no oírse, parece que no se quejan, pero son la base del ser humano, porque la vida empieza a través el agua, y como dijimos, entre estas aguas está la tierra, que es donde hemos sido puestos nosotros.

El agua es ese elemento que nos da vida, y a la vez, también es gélida, y a ella llegan todos los desechos, como también llegan nuestros malos humos al cielo que respiramos.

La ecología primera está dentro de ti y de mi.

Esa conexión con el agua y con el cielo está como entre lo inconsciente y la consciencia.

Hace poco se ha demostrado que el calamar gigante, del que hablaba MobyDick, no era una leyenda, sino que existe, y no es tan fiero como lo pintaban, sino que lleva mucho tiempo escondido sin querer asomarse, quizá huyendo, o temeroso de ser visto por el hombre.

Los fondos marinos y las fosas abisales reflejan nuestro fondo humano más recóndito y a la vez más antiguo. Nuestros orígenes que vienen del agua, del mar, tanto como que están reflejado en la composición de nuestras células y como que somos reflejo de ese mar.

La realidad que vemos es muy pequeña, nos sobrepasa, por lo tanto estar en paz con la realidad es estar en paz con lo que desconocemos, para no tener miedo, y que nada te turbe.

Porque Dios ha creado todo, y vio que era bueno.

Devolvamos pues esa bondad a las todas las capas del ser humano, a las realidades inconscientes, y dejemos que Dios las pacifique, porque sólo él puede hacerlo, ahí no entra ningún terapeuta, ni ninguna psicología, porque la profundidad es muy grande y el fondo marino tiene naufragios y cataclismos que sólo Dios sabe.

Creer en Jesús es creer que el mar él lo ha calmado, que sus olas no nos han arrollado, que calma nuestras tempestades, y que recoge en su red de amor a los caídos en esas aguas que muchas veces atrapan y ahogan. Y que su testimonio nos hace vencer nuestros temores más profundos.

Y qué os voy a decir de la Virgen de Carmen, estrella de los mares y protectora de ese mar, señalandonos un mensaje que siempre ha estado presente en este mar de la vida.

Creer en Jesús es creer que nada hay fuera de su amor, nada se le escapa: ni la muerte, ni la vida, nada nos separa de su amor.

Estemos en esa confianza, y entonces llegará el momento en que el hombre y la mujer sean esa criatura tal y como Dios ha creado, a su imagen y semejanza, con entera belleza, en paz unos y otros, para entrar en su descanso, satisfechos de todo lo creado, viendo que todo era bueno, es bueno.

Y una forma de descansar bien es ocuparnos por lo verdaderamente importante.

El tema de la salud muchas veces se ha convertido en un excesivo higienecismo, de tal manera que hay veces, que hay gente que no da la mano, que no come con otro, que no se acerca a un enfermo, y no es que tenga algo contagioso, o muy insalubre, que sería otro caso, sino cierta repulsión, apelando a una justificación que nos impide dar el salto y conocer al otro, comunicarnos.

Jesús habla en este evangelio a los excesivamente pulcros, a los excesivamente remilgados.

Sabido es por la psicología que el mucho lavarse las manos al final es una forma imprecisa de lavar cierta culpa no resulta, y ahí tenemos a Pilatos, que se lavó las manos ante Jesús, excusándose de la culpa, cuando en realidad como él decía, tenía autoridad para condenarle o para salvarle.

El espíritu de Dios lo penetra todo hasta lo escondido de Dios y del ser humano, entra hasta el fondo del hombre, por eso la Palabra de Dios es como espada de doble filo, y llega a la psicología y más allá de esta, con una gran pedagogía, que con la escucha y atención a la Palabra Dios, mostrada en el día a día, se nos muestra como un libro abierto y vivo, y nos la enseña si queremos ver su luz.

Uno se da cuenta de la fuerza que hay en ella…. Así sabríamos que Jesús está hablando a esos fariseos, no sólo de antes, sino también de ahora, que se atan obsesiva y compulsivamente a unas reglas pulcras, no siempre religiosas, venidas de otros asuntos ocultos no muy claros, que tienen mucho que ver con ese inconsciente y mar de fondo que hemos hablado antes, pero que no se sumergen ni buscan salvación, sino que se lavan y sobrelavan, exhibiendo esto como prueba de pureza, cuando lo que realmente esconden son otras manchas que no se quieren ver, porque reflejarían aspectos no muy limpios, incluso sucios, como ocurre con el abandono de los padres que refleja Jesús a esos que practicaban su pulcritud en las manos, pero se olvidaban de algo tan esencial. Como ocurre con las petroleras, que se lavan con emblemas y actuaciones de protección del medio ambiente, como pasa con las guerras bajo la apariencia de defensa de los derechos humanos, el cierre de fronteras para limpiarse de los extraño alegando proteccion, una manera de limpiarse más allá de su piel, donacionesa proyectos humanitarios como una forma de promocionarse, el marketing de ciertas ongs haciendo hincapié en nuestra conciencia para asediarla, exponer el mal de otros como palanca que mueva el bolsillo, y te unas más con una aportación, y no en acciones conjuntas que nos transformen de verdad como sociedad que ha de asumir los cambios para que los habitantes de la tierra tengan, más que propinas, sus recursos, y autogestión ellos mismos, no para que devuelvan intereses y se aten mas,… en fin, no sigo, porque me doy cuenta de mi desnudez y mi pobreza, y no soy quien para remover tanta oliva que no quiere caer.

No se cómo serían las comidas de Jesús, pero me imagino que cuando sentó a la multitud en el suelo, …, pues bueno, eso, era en el suelo, y si los discípulos no se lavaban las manos para comer, supongo que tampoco lo hacían para repartir el pan en ese descampado.., claro que esto al que tiene hambre no le importa, así que seguramente lo que nos falte es más hambre, hambre de Dios, para no mirar los intermediarios sino sólo a El.

Porque, ¿quién es realmente limpio para tocarle?

Y sin embargo ha venido en nuestra carne, se ha sentado con nosotros en el césped, en la mesa de al creación, y se deja repartir sin mirar la condición, sino la actitud, nuestra hambre y deseos de tenerle. Más que a las manos, que él sabe como están, nos mira a los ojos, y quiere llegarnos al corazón.

Somos una sociedad demasiado pulcra, demasiado esterilizada, tanto que perdemos nuestro sistema natural inmunitario de tanto frotar nuestra piel, porque la piel es nuestra mejor manera de contactarnos unos con otros, y no hay lepra a la que Jesús no llegue.

Si uno ve la Creación, la Génesis, uno ve la obra de Dios, y está todo en su sitio, en su lugar, aunque estén todas las hojas del otoño por el suelo, verdad?

Vemos una célula, y está en su sitio aunque el núcleo no esté centrado, vemos belleza en ello, y no sólo belleza, vemos que es bueno, realmente bueno, aunque la forma no sea lo simétrica y compuesta que desearíamos.

Crear es llegar a esta forma de belleza, mas allá de nuestros cánones preestablecidos.

Un abrazo

Jesús

Nota: esto que hablo es algo a lo que voy llegando, que me ha ayudado integrando palabra y vida. A quien le sirva bien, y quien quiera crear otra historia, otra forma, ahí está la riqueza de la Palabra de Dios.


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Martes, 7 de febrero de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (1,20–2,4a):

DIJO Dios:
«Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo».
Y creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Luego los bendijo Dios, diciendo:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
Dijo Dios:
«Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados, reptiles y fieras según sus especies».
Y así fue.
E hizo Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios:
«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra».
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.
Dios los bendijo; y les dijo Dios:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra».
Y dijo Dios:
«Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira».
Y así fue.
Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo.
Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho.
Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó.
Esta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 8,4-5.6-7.8-9

R/. Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

V/. Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R/.

V/. Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

V/. Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-13):

EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseo y los escribas le preguntaron:
«Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
“Este pueblo me honra con los labios,
pero su corazón está lejos de mí.
El culto que me dan está vacío,
porque la doctrina que enseñan
son preceptos humanos”.
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Palabra del Señor

Teorías del Universo hay muchas, como el Big-Bang, la Creacionista, la Evolucionista, la de los Universos Paralelos, la del mundo como Maya…

Pensar en esto para esta lectura nos puede hacer perder lo sustancial de ella.

Me gustaría que os vierais cada uno de vosotros como esa creación, como esa criatura, como ese Universo, como esa Creación…

En un momento…, que seguramente todos hemos tenido: un momento en que nos sentíamos vacíos, informes, con tiniebla, y hasta en un pequeño abismo.

Ese momento que parece el final y sin embargo es el inicio de todo.

Pues bien, ahí, ya el espíritu de Dios se cernía sobra la faz de tus aguas.

En medio de ese caos, en medio de esa tiniebla, en que no se encuentra orden dejemos que el espíritu de Dios se mueva y nos mueva, porque Dios dice:

– "QUE EXISTA LA LUZ"

Y la luz existió.

La luz es el primer elemento que nos hace separar y distinguir lo que es tiniebla de lo que es luz. Esta luz viene de Dios, no es fabricación nuestra.

Es importante, cuando estamos a oscuras que pongamos luz, o que la busquemos, que dejemos, permitamos, que la luz de Dios entre, y veamos cómo separa la luz de la tiniebla. No hay que hacer nada, sólo dejar entrar la luz, ella lo hace todo en este primer día.

Una vez separada la luz de la tiniebla hemos de darle nombre, hemos de nombrar aquello que vemos como luz, y distinguirlo, de aquello que vemos como tiniebla, hemos de separar la luz de la noche.

Separar no es decir que esto es bueno o malo, porque recordemos que hasta aquí todo está bien, todo está en su lugar.

Y no tener prisa, dejar que pase la tarde, que pase una mañana, el día primero.

Luego volvamos a dejar a Dios actuar y que él separe ahora las aguas.

Hemos empezado como con un papel en blanco, y como un artista vamos separando según el proyecto que hay en nosotros.

Jesús es el agua viva. Nos dice que quien cree en él de sus entrañas manarán ríos de agua viva.

Hay agua que nos viene del arriba.

Hemos de distinguir este agua, el agua del firmamento, la que no sacamos por nosotros mismos, que no está en nuestros pozos o reservas, es el agua de la providencia, de Dios, su regalo, es el agua del cielo, el agua del Bautismo que también lleva la voz del Padre del Cielo diciéndonos cuánto nos ama, y nos recuerda cuánto amar hay en nosotros.

Mirar que el agua no la hace Dios, no la fábrica, ya está, por lo tanto es un valor esencial, y de hecho la vida y el agua tienen una relación muy estrecha.

Hay una clave muy importante para la vida: el Agua, y esta lectura la destaca en su segundo día después de la luz.

Antes de hacer cualquier cosa, antes de ponerse en una misión, en un trabajo, en una empresa, en un proyecto, en sembrar,…este día ha de ser creado, es el segundo, y muchas veces se pone el último, porque primero yo, con mi idea, y luego pido a Dios que me ayude a hacerla. Primero planto lo que quiero y luego pido a Dios que riegue. Primero deseo y luego pido a Dios, y se me olvida entrar en ese momento antes de mi deseo, de mi petición. Ese momento es reconocer el agua de la vida, el agua del Señor, porque es de ahí donde nos viene todo.

Queremos plantar pronto, sin embargo, como veremos, la vegetación viene después.

La semilla no viene antes de la tierra. Si queremos plantar hemos de ver dónde está el agua, cuál es nuestro agua de vida, nuestra esencia que no cambia.

Antes de plantar hay que descubrir y hacer visible la tierra, esa tierra sobre la que estamos, que inundada necesita llegar a verse, secarse, hacerse visible.

Y la tierra no se muestra en un primer momento. La tierra va emergiendo después.

Antes he de saber dónde está ese agua, ese agua que Jesús ofrecía a la Samaritana, cuando ella fue al pozo buscando otras aguas para saciar su sed.

Partiendo de ello, vamos al siguiente día.

Tenemos agua arriba, ese agua del Cielo, de Dios…y también tenemos agua debajo.

Es evidente, que el agua que viene del cielo ha de recogerse, unirse, juntar y reunir ese agua, que sigue siendo un mar inmenso, un gran océano.

La conciencia del agua del Señor, la conciencia del agua de la vida no es suficiente, hay que mover ese agua,

hay que reunirla, y ver qué nos deja ver. Creer no es suficiente hay que mover lo que ello implica.

La inspiración no se ha de quedar arriba, hemos de bajarla, no dejar todo en vapor.

Nuestras ideas han de concretarse, y para ello es bueno juntarlas, reunirlas.

Al reunir nuestras ideas nos va a dejar un espacio cada vez más firme para plantear las siguientes estructuras.

De la dispersión y la inundación de ideas, el siguiente paso es ir concretando. Así suele ser todo proceso creativo.

Así se va viendo tierra, se va viendo un lugar donde afirmarse y donde aparece lo seco.

La vocación, la llamada de Dios, cualquier plan humano, no es sólo para vivirlo en nuestros espacios pensantes, en nuestras cabezas, yo, mi, me, conmigo, tan agustito en mis aguas de arriba…

La palabra, el acto creativo, la acción de Dios nos lleva a concretarse en algo.

La palabra ha de descender como agua, y luego en ese agua, he de aprender a beber de ella y luego presentarlo a los demás.

Para que no ahogue el agua, la tierra.

Cuando empieza a concretarse, salen nuestras capacidades, nuestras potencialidades, nuestras semillas, aquello que podemos sembrar sobre una tierra que ya hemos diferenciado, y "secado"

El agua antes que la tierra, y la tierra antes que la semilla. Despejar la tierra antes que la semilla y no al revés.

¿Os acordáis de la parábola del sembrador?

La parábola del sembrador es también un proceso de creación y de despejar el terreno.

Nos gusta más plantar que despejar y preparar el terreno, y por ello muchos proyectos se van al traste.

Tengo tanta ilusión en que salga aquello que quiero, que se me olvida que antes de plantar hay que despejar el terreno para esa semilla

¿Dónde tengo mis pensamientos?

¿Más en mis semillas y lo que consiga de ellas?

¿En mi semilla que quiero aportar o en mirar antes la tierra a la que voy?

Para Dios vino primero preparar la tierra, y luego la semilla.

Esto que os digo tiene una relevancia significativa, porque antes de sembrar, antes de decir una palabra, antes de enseñar, antes de instruir, antes de hacer una terapia, antes de aconsejar, antes de hacer mi misión, hay que ver cómo está la tierra en la que voy a plantarme, antes de andar, de echar la semilla, hay que llegar a la tierra del lugar que piso, lo cual es todo un arte de la escucha, de llegar a las necesidades reales de ese lugar y no de implantar aquello que yo creo que está bien para mi. Es ver también la tierra unida al resto de la creación, nos aisladamente, sino unida a todo.

Solemos ir con la semilla adecuada para cada lugar, con la medicina preparada para cada uno, con la enseñanza o pedagogía, con la clase preparada, con la receta o plan para solucionar tal asunto, y se nos pasa tomar tierra, dejarla secar, escuchar la tierra, cómo siente, cómo vive, qué sugiere, qué muestra, qué me tiene que decir, a qué me mueve, que ella se muestre antes de mostrarme yo.

Algo que hacían las tribus antiguamente, desde tiempos ancestrales, en tiempos remotos, que era todo un arte de la escucha y de pedir permiso de plantar la tierra antes de dejar la semilla.

En las relaciones igual, antes de meter la semilla creo que es conveniente, escucharla, pedir permiso, aunque ella te diga otra cosa, está deseando ser escuchada.

Si Jesús, siendo quien era estuvo esperando 30 años para hacer visible su Palabra ¿por qué tenemos tanta prisa en evangelizar, en enseñar, en abrir los ojos, en sanar, en arreglarlo todo…?

Es cierto que los apóstoles salieron en seguida a plantar, y que la misión es urgente, una misión que él mismo encargó, sólo que ellos estuvieron muy cerca de la fuente de agua viva, de la tierra, de la semilla… Los apóstoles tenían la perla delante, tenían ese diamante, sabían su valor y esos kilates de primera mano, y por ello tenían tanta fuerza, porque la semilla era original, sin cambios en su genética, sin adulteraciones posteriores, directa, tal cual, sin pasar por los mercados de su tiempo. Ahora creo que es necesario volver a esa génesis de la Palabra y del Evangelio para que se muestre con toda su fuerza creadora, sólo así sabremos el poder y la fuerza de la Palabra y su acción creadora.

Desde luego lo que os escribo no es una semilla, es una propuesta creadora, y si alguno ve otra forma de crear, pues hay está, el arte está lleno de múltiples formas de expresar la acción creadora, sólo os hablo de mi experiencia contada según esta lectura.

Sea como sea tenemos una semilla, unas potencialidades, que hemos de depositar en la tierra, y que no es para nosotros, es para dar fruto.

Y esto es bueno.

Así, estamos en el día tercero.

El día cuarto, vuelve a separar día de la noche, pero con otro significado. Antes se trataba de separar la luz de la tiniebla, ahora se trata de organizar los tiempos, las estaciones, para las cuales la luna y el sol, las lumbreras, las constelaciones con las estrellas, era la manera en que se organizaba y regía la naturaleza, siguiendo un ritmo natural para cada cosa, y también para todas las criaturas.

Esto es algo que hemos perdido de tal manera que la producción hace que nos saltemos este día cuarto, y con ello vayamos contra natura.

El tiempo y cómo lo administramos está en este día cuarto.

La creación natural nos está marcando otro ritmo, nos está avisando que vamos muy deprisa, demasiado deprisa, buscando el fruto más allá de sí mismo, cuando no corresponde y haciendo un negocio del plantar y de las semillas.

Escuchar a la naturaleza y a la creación es algo que hemos de aprender.

De hecho la mujer tiene unos ritmos ajustados a este ciclo natural, a estos tiempos, en concreto de la luna, y sabemos que cuando una mujer se le atrasa o no le llega la regla, los aprietos que tiene.

¿Creéis que la naturaleza, y en nosotros mismos como humanidad, no gime también con dolores de estar desarreglada en sus tiempos?

La mujer guarda la vida, la mujer lleva en sí inscrita este ritmo natural, y nos puede ayudar a volver a él, sólo que se siente presionada en los tiempos, en todo lo que tiene que hacer para desarrollarse, para dar a basto con todo.

No es cuestión de buscar culpables, porque nos hemos metido todos en este ritmo. Se trata de de volver a recuperar este ritmo, para lo cual nos hemos de unir todos, coger las manillas de nuestros relojes y ajustarlas a la creación.

Porque la mujer guarda en sí la creación, tiene una gran conexión con la naturaleza creadora.

La naturaleza es otra gran madre que ha de recuperar su ritmo, pero si no sabemos dar a la mujer su tiempo y su lugar, no sabremos dárselo también a cada actividad y a nuestros planes, porque nuestros planes siempre los vemos con prisa y los queremos según nuestros tiempos y no según los tiempos de Dios.

Este día cuarto tiene una importancia vital.

Vital porque ya tiene la tierra y la tierra necesita regularse a través de tiempos, vital también porque este día también tiene la semilla, y la semilla necesita caer en buena tierra, la cual se prepara en tiempos adecuados.

Me gustan esas lecturas del evangelio que dicen aquello de: "cuando le llegó el tiempo …" Esto supone aceptación, una gran aceptación y cambiar algo que llevamos en nuestras muñecas o nuestros bolsillos, para mirar al cielo y escuchar su ritmo.

El tiempo, saber vivir el tiempo, cada momento, no para sacarle la máxima explotación, todos sus recursos y sofocarlo, no para estar con la lengua afuera, y el estómago apretado, sino para verlo en extensión, en el ciclo de cada día, de lo que marca el sol, el ciclo lunar, el ciclo de las estaciones, a la vez que giran las estrellas en un baile ajustado en sus tiempos, girando nosotros también con ellas, no por nuestra cuenta, sino conectados en la creación, en la música de Dios, que ha creado todo y todo lo ha hecho con belleza.

Esto es magnifico, y esto es bueno, porque es estar en sintonia con la Creación, con la Vida, con Dios, que quiere que seamos felices y descubramos toda la belleza que ha creado.

Un abrazo

Jesús

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Lunes, 6 de febrero de 2017

Primera lectura

Comienzo del libro del Génesis (1,1-19):

Comienzo del libro del Génesis.

AL principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios:
«Exista la luz».
Y la luz existió.
Vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios:
«Exista un firmamento entre las aguas, que separe aguas de aguas».
E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento.
Y así fue.
Llamó Dios al firmamento «cielo».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo.
Dijo Dios:
«Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezca lo seco».
Y así fue.
Llamó Dios a lo seco «tierra», y a la masa de las aguas llamó «mar».
Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios:
«Cúbrase la tierra de verdor, de hierba verde que engendre semilla, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra».
Y así fue.
La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie.
Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero.
Dijo Dios:
«Existan lumbreras en el firmamento del cielo, para separar el día de la noche, para señalar las fiestas, los días y los años, y sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo, para iluminar sobre la tierra».
Y así fue.
E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla.
Y vio Dios que era bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 103,1-2a.5-6.10.12.24.35c

R/. Goce el Señor con sus obras

R/. Goce el Señor con sus obras.

V/. Bendice, alma mía, al Señor,
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R/.

V/. Asentaste la tierra sobre sus cimientos,
y no vacilará jamás;
la cubriste con el manto del océano,
y las aguas se posaron sobre las montañas. R/.

V/. De los manantiales sacas los ríos,
para que fluyan entre los montes;
junto a ellos habitan las aves del cielo,
y entre las frondas se oye su canto. R/.

V/. Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
¡Bendice, alma mía, al Señor! R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (6,53-56):

EN aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.

Palabra del Señor


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Jueves, 6 de octubre de 2016

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (3,1-5):

¡Insensatos gálatas! ¿Quién os ha embrujado? ¡Y pensar que ante vuestros ojos presentamos la figura de Jesucristo en la cruz! Contestadme a una sola pregunta: ¿recibisteis el Espíritu por observar la ley o por haber respondido a la fe? ¿Tan estúpidos sois? ¡Empezasteis por el espíritu para terminar con la carne! ¡Tantas magníficas experiencias en vano! Si es que han sido en vano. Vamos a ver: Cuando Dios os concede el Espíritu y obra prodigios entre vosotros, ¿por qué lo hace? ¿Porque observáis la ley o porque respondéis a la fe?

Palabra de Dios

Salmo

Lc 1,69-70.71-72.73-75

R/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado a su pueblo

Nos ha suscitado una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas. R/.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza y el juramento
que juró a nuestro padre Abrahán. R/.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,5-13):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos: «Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.” Y, desde dentro, el otro le responde: “No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.” Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»

Palabra del Señor

Ayer veíamos un punto sobre la consideración de si Pablo estaba en buena onda o no, si estaba inspirado y secundado por la revelación, o eran cosas suyas.

Hoy surge otro tema, y es el de los resultados, porque Pablo, en este caso, siente que su labor, su predicación es en vano, y esta vez porque no ve los resultados que esperaba, en este caso en los Gálatas, y no habla de las mágnificas experiencias que viven y los prodigios que cuenta, que sí los hay, sino en lo fundamental para él, en la fe.

¡Cuántas veces he visto que no salen los resultados que busco, cuántas veces me he sentido no entendido, como si mis palabras no se cogieran por el sentido que he querido decirlas!.

Bueno, yo no soy como Pablo, no me pongo a decir esas cosas tan fuertes que dice a los gálatas, pero sí me cuestiono.

Otra cosa son las atribuciones que damos a cuando las cosas no salen como pensamos. Las podemos proyectar hacia fuera, las podemos introyectar hacia dentro.

Ambos pueden ser darme importancia de nuevo a mi mismo, uno echando la culpa a los demás, y yo decirme como que no va conmigo, y otro echándome toda la culpa a mi y creerme responsable de todo.

Al final, estamos valorando las obras, nuestras obras, y Pablo quiere ir más allá de ellas, incluso si son excelentes como las experiencias que tenían la comunidad de los Gálatas, porque estas no son lo importante, sino la fe, y el desarrollo de la fe no es cuestión de resultados, no es cuestión de mi esfuerzo o del esfuerzo de otros.

Pero algunos me diréis que claro si la fe sola lo arreglara todo sin obras entonces me quedo a dormir pensando en entelequias y en que Dios me resuelve todo, y ya está.

Si así pensamos caemos en el polo contrario, y para esto el Evangelio de hoy nos puede venir apropiadamente:

La fe empieza por levantarse e ir a media noche a casa del amigo, e insistir, como dice Jesús: Pedid, Buscad y Llamad (esto serían acciones, actuar, las obras), sólo que la importancia no está en el esfuerzo que hago de salir a medianoche, de esperar tanto tiempo, del frío que estoy pasando llamando a la puerta, del camino que he recorrido para llegar ahí, …, la importancia no está en mi, la importancia está en mi amigo, y mi amigo es Dios: ¿creo que El me proveerá?

El foco, no está en mi, sea paciencia, fortaleza, perseverancia, insistencia….

Sí, ya se que la pone, que hay que ser impertinentes, que así se llama esta´parábola, pero la impertinencia es como conseguir un hábito, es el resultado de una acción continuada, de un obrar una y otra vez para ir labrando una conducta y luego una manera de ser, en este caso ser cristiano, y unas experiencias, como les pasaba a los gálatas, sólo que esto nos puede engreír, nos puede hacer olvidar nuestro foco, y olvidarnos de la confianza, que no está en lo que yo consigo, porque cuando yo confío el foco no está en mi, está en el otro, en este caso nuestro amigo "Dios".

El obrar es necesario, el hábito, la repetición, las acciones, ya sea en oración o en obras, es necesario, y hay que ser perseverantes, e insistentes, pero esto es debido a que nuestra forma de vida no está acostumbrada a la confianza, y como no estoy acostumbrado a la confianza, necesito insistir una y otra vez, con insistencia, y esfuerzo, hasta que a base de esto los músculos que mueven la vida cristiana y la confianza se van desarrollando, si se puede decir así.

A partir de aquí, la confianza crece, como un grano de mostaza, sin suponer esfuerzo, sin ya repetir ni insistir, al modo de Jesús, con sólo alzar la mirada al cielo, levantar los brazos y saber que es escuchado, una sola vez, se nos da lo que pedimos, lo que buscamos, a quien llamamos.

Se me ocurre que sería como afinar la voz, como el que canta, que ha de hacer ejercicios de vocalización, y encontrar técnicas, pero una vez dominadas la voz sale sola y llena una sala, e incluso un teatro grande, una iglesia o una catedral.

El pedid, buscad y llamad, es como un ejercicio de robustecer músculos, el músculo que mueve la fe, que lleva a la confianza, y cuando tengamos ese hábito y el músculo esté acostumbrado, todo se hace fácil, comprobaremos que Dios nos ha provisto ya de todo ello, que nuestro Padre ya nos ha dado antes que le pidiéramos, que incluso llegaremos a la experiencia que no tenemos necesidad de pedir ante la Abundancia de Dios porque todo está a nuestro alcance, que no hay necesidad de buscar porque en Dios ya hemos encontrado todo, ni hay porque llamar a quien está tan cerca de nosotros que hasta el movimiento de nuestros párpados al dormir le conmueve, con lo cual, una vez así, sabemos que nos da todo, en el tenemos todo, todo, y nada nos falta en su amor.