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Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,1-8):

EN aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Áquila, judío natural del Ponto, y a su mujer, Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma.
Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a vivir y trabajar en su casa; eran tejedores de lona para tiendas de campaña. Todos los sábados discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar, dando testimonio ante los judíos de que Jesús es el Mesías,
Como ellos se oponían y respondían con blasfemias, Pablo sacudió sus vestidos y les dijo:
«Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza. Yo soy inocente y desde ahora me voy con los gentiles».
Se marchó de allí y se fue a casa de un cierto Ticio Justo, que adoraba a Dios y cuya casa estaba al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios, al escuchar a Pablo, creían y se bautizaban.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1-2ab.2cd-3ab.3cd-4

R/. El Señor revela a las naciones su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,16-20):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
Comentaron entonces algunos discípulos:
«¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
Y se preguntaban:
«¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
«¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».

Palabra del Señor

Jesús habla hoy: dentro de poco me veréis y dentro de poco no me veréis.

Y posteriormente habla del paso de la tristeza a la alegría.

Y sí, cómo cambian las emociones, cómo pasan de unas a otras, parece que a veces la tristeza se queda ahí estancada y no da pasó a nada más. Parece que la alegría del Evangelio se ha quedado en agua y no en buen y alegre vino.

Y mientras, el mundo pide y quiere vino cabezon, la gente se refugia en ese vino sin gracia, sin cuerpo, que no es de Jesús, en una alegría que no llena, que no da plenitud.

Jesús entonces nos habla hoy de experimentar verdaderamente cada emoción y ver la realidad que tiene vivir la emoción de una forma auténtica, para permitirnos, si nos reímos reímos, si lloramos lloramos, si estamos enojados por algo injusto, pues aceptamos que estamos con rabia, y si estamos con miedo vemos qué nos está diciendo ese miedo.

Jesús es una persona de misericordia, es una persona con compasión, es una persona que entra en el corazón, en él hondon de todo, en el sentimiento, en la vida, en cada persona, en cada ser humano, en la naturaleza auténtica, para que la emoción sea verdadera, y no se torne en una alegría floja, en una alegría nerviosa, que se evade, que esconde otro sentimiento molesto que se revierte con esa salida, sino entrar en su verdadera alegría, que viene del Padre, y que necesita que el hijo se vaya, que la alegría se ausente, que por un momento no veamos su alegría, experimentando otras emociones, como la tristeza, una tristeza verdadera por el hijo amado, que el Padre levanta, no nosotros, que viene de él, no de mí, pues de ahí sale la alegría que le devuelve y nos devuelve la vida, una Alegría, Gozo y Alabanza que nadie nos podrá quitar.

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Miércoles, 24 de mayo de 2017

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (17,15.22–18,1):

EN aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes.
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
«Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”.
Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.
De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”.
Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».
Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:
«De esto te oiremos hablar en otra ocasión».
Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.
Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 148,1-2.11-12.13.14

R/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos. R/.

Reyes del orbe y todos los pueblos,
príncipes y jueces del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los ancianos junto con los niños. R/.

Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/.

Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,12-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Palabra del Señor

Pablo nos habla hoy de la relación con aquellos que se quedan en el Areopágo de los discursos y no entran más adentro.

Rema más adentro, decía Jesús en el lago.

Pablo habla de aquellos que no conocen a Dios, o le dan culto, a su modo, sin llegarlo a conocer verdaderamente.

Y no hablo en términos de meter a los que conocen a Dios en el saco de partida de bautismo y los demás no lo conocen, sino del conocimiento o no de Dios, desde cómo lo vivo yo.

Este discurso va a "paganos", a nuestros argumentos para no dar un paso más, ese paso a la confianza, y también a creyentes de aquel momento, de esas iglesias, que tienen este aspecto de venerar a Dios y a su vez no conocerle aún, ser desconocido.

Es una gran verdad. Soy ignorante de Dios. Su misterio me sobrepasa.

Si bien hay que diferenciar lo inconmensurable de ello, como un océano infinito, que no se puede abarcar, y excede mi capacidad, de la actitud ante el misterio, que puede ser, según estas dos maneras:

1.- vivo a su orilla, sin mojarme, refugiado, sintiendo que sus aguas con temor, impidiéndome sumergirme en esa confianza remar mar adentro, adentrarme en el misterio, y en cambio protegerme en una zona segura, creyendo en Dios, en su fuerza, en sus preceptos, mandamientos y enseñanzas, pero no conocerle en la experiencia de meterme en el y ser conocido como soy conocido, experimentar lo que es meterme en su movimiento, su mano.

2.- me sumerjo en este mar, en su confianza, y me mojo para dejar llevarme por su movimiento, el del Espíritu. Con lo que es un no conocer conociendole realmente.

Son dos momentos, e incluso estos momentos también tienen sus pasos y avances para adentrarse más.

La Biblia tiene ejemplos de personajes que creen en Dios, y sin embargo, algunos todavia como vimos, en Lidia, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo. (Lectura del Lunes pasado), con lo cual, ella le conocía, le adoraba, y el corazón avanza, se abre, se adentro más, porque el Señor va metiéndonos en ese camino, en esa apertura, más en ese misterio.

Hay más formas de ignorancia, sólo que estas quiero reflejar este miércoles según percibo hoy en Pablo.

Y yo mismo soy así, tengo una parte que le conoce y otra que no le conoce, que le adora y que a su vez todavía no le llega a aceptar de todo, no me he metido del todo en él, mi corazón no se ha abierto a todo lo que El significa.

El Discurso de Jesús nos habla de esto de conocer al Padre y al Hijo.

"Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre. Nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar." Lucas 10:22

«¿Dónde está tu Padre?» Respondió Jesús: «No me conocéis ni a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre». Juan 8

Y esto se lo dice a los fariseos, que conocen a Dios, por las Escrituras, y sin embargo, les dice que no le conocen a El ni al Padre…

Pablo da unas claves para tratar esto, esta paganidad nuestra y ajena, aquellos que creen y siguiente paso sobre el que habla, el de la confianza en la Resurrección, que no lo han dado, que no hemos dado, que no he dado.

La Resurrección entra dentro de este conocimiento del Dios de Jesús, y a veces me pregunto si creemos en esto, si confiamos en la Resurrección o si lo tomamos a broma y preferimos que de esta milonga nos hablen en otra ocasión, como dice la lectura.

Pablo, entra con respeto ante este asunto, no es feroz, sino sabe empatizar con ellos, sabe la buena fe, sabe el camino, sabe que han dado pasos, sólo que provoca para dar un paso más, y dejar el asidero de la imagen, de esos conocimientos del Areópago en que nos andamos, esas justificaciones nuestras, para entrar en la confianza plena, sin más agarres que el Dios que nos sostiene, la Fe, Esperanza y Amor que hay en ese dejarse en sus manos.

Claro, que no podemos cargar con todo lo que esto significa, así que Jesús, con el Espíritu Santo nos prepara para ello, nos guía a través del Espíritu a este paso, a su gracia y bondad, a entrar más adentro en su inmenso océano de Amor.

Lecturas de hoy

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Martes, 23 de mayo de 2017

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,22-34):

EN aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, él los cogió, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.
A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo:
«No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».
El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó:
«Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?»
Le contestaron:
«Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».
Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.
A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomó consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 137,1-2a.2bc.3.7c-8

R/. Señor, tu derecha me salva

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,5-11):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.
Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

Palabra del Señor

https://youtu.be/9kbmg_BWLOE

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Lunes, 22 de mayo de 2017

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16,11-15):

NOS hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
«Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa».
Y nos obligó a aceptar.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 149,1-2.3-4.5-6a.9b

R/. El Señor ama a su pueblo

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R/.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca.
Es un honor para todos sus fieles. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,26–16,4a):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho».

Palabra del Señor

Todos recordamos que el color purpura se usa en las vestimentas sacerdotales en ciertas épocas del tiempo litúrgico.

Los fenicios extraían de unos caracoles marinos algo muy preciado: un colorante que se conocía en el mundo antiguo como púrpura de Tiro. El color de las prendas tratadas con él no solo no se desvanecía con el uso, sino que incluso se hacía más intenso. Eso sí, para teñir una sola prenda había que usar unos 9.000 caracoles, así que ya os imaginaréis que una prenda púrpura era más cara que un modelito de Carolina Herrera. Por eso, a lo largo de la historia, las prendas púrpuras han estado asociadas a posiciones de poder: reyes, emperadores, obispos, cardenales… Cuando los soldados romanos se quisieron burlar de aquel ‘Rey de los Judíos’, lo vistieron con un manto púrpura y lo coronaron con espinas.

Un color único

Además, el proceso de obtención no era fácil ni agradable. El extracto de las glándulas de caracol se dejaba ‘macerar’ durante un tiempo, expuesto a la luz del sol. El color iba cambiando progresivamente y había que encontrar el momento justo para detener el proceso y obtener el tan preciado púrpura. Según los romanos, ese momento era cuando el extracto adquiría el oscuro color de la sangre seca. Y es que el púrpura no es un color puro, sino una mezcla de tonos rojos y azules, por lo que en distintos lugares y épocas el color púrpura podía ser bastante diferente.

La púrpura de Tiro era muy costosa: el historiador Teopompo del siglo IV a. C. describió: "La púrpura para los tintes valía su peso en plata en Colofón" en Asia Menor.

Lidia era de: Tiatira que fue una ciudad de Asia Menor, en los límites de Lidia y Misia, actual Turquía. Fue especialmente famosa por su industria gremial tintorera.

Y aquí, en este pasaje de Hechos, esta en Filipos, que tiene un gran significado, en Macedonia, provincia primera colonia romana.

Esto tiene una importancia increíble, y el autor lo destaca porque es algo que imprime mucho, es el paso del purpurado, aquel manto que le pusieron los romanos.

L

El purpurado romano al purpurado de Jesus, esto refleja muy bien el bautismo de Lidia, y su vida.

Ese era el color de la realeza en la antigüedad, como se manifiesta desde el tiempo de los persas (Est. 8:1 5), los medos y otros pueblos antiguos. El pasaje de Daniel indica que también era el color real en el período neobabilónico, que precedió al período persa, como asimismo de los reyes madianitas (Jue. 8:26). Los ricos de tiempos del NT se vestían con púrpura (Lc. 16:19). El manto púrpura con que vistieron a Jesús los soldados romanos 963 (Jn. 19:2) era una burla a sus pretensiones de rey.

Lidia adora al Dios verdadero.

Y da un paso más, escucha, Shema, y entiende el verdadero significado del púrpura, a quien adorar, al verdadero Rey, Rey de Reyes, despojado de todo.

Su corazón se abre así.

Adorar es abrir el corazón de esta manera, y entrar en ese misterio de reconocer a Dios, ahí, en donde los soldados se burlan, que no tiene poder humano, que está desposeído de todo, en lo irrelevante, lo que parece no sirve, sin la apariencia de reinar, de empoderamiento, de éxito…

Así conocemos al Padre, y quién es el Hijo, conocemos al Hijo, y abriendo el corazón la adoración es verdadera.

Claro, que si esto nos impregna, supone que ese púrpura también nos va bañando, nos teñimos de el, que es tan preciado o más que era aquel tinte de Tiatira, porque nos metemos en su bautismo, entramos en su espíritu, nos baña de sí mismo, con todo lo que conlleva, por un lado, su fuerza y también aquello a que nos mueve, que es dar testimonio de lo que nos está movilizando, la fuerza de Dios, su defensa y fortaleza, en medio de las debilidades, y por otro lado, claro, que esto, de ir de Rey, ya sabéis, no gustó a Herodes que hablaran de un Rey al que iban a adorar unos magos de Oriente y muchos inocentes mueren cuando el poder tiembla de creer que puede perder su lugar. La sabiduría de los Magos de Oriente tiene que ver con reconocer al verdadero rey envuelto en pañales, en medio de tanto imperio conquistador que había en sus lugar de origen y en toda su Cabalgata.

¿Y no somos, por el bautismo un pueblo de Sacerdotes (Tinte) Profetas (testigos de la Palabra, testimonio vivo de la fuerza del Dios verdadero), y Reyes, si, somos reyes, Dios se ha fijado en cada uno de nosotros, y nos sienta en su regazo, ¿que mejor trono puede haber?

En Jesús, una de las cosas por las que murió es porque había dicho que era Rey, y esto significaba no ser amigo del Cesar, del Emperador, púrpura imperial. Hoy hay otros con este imperio…

Lidia descubrió quien era Jesús, cuál era su realeza, y adoro esto así, en el escándalo de la cruz, de un desposeído, de un sentenciado, de alguien así, que dejó su realeza para darnos a todos de sí mismo, de su realeza, y sentarnos en tronitos, porque somos reyes, y reinas, al modo de cómo decían los grandes escritores para niños, que en sus cuentos, también transmitían esto, que con un beso, la princesa, como Lidia, despertaba, y se hacía esposa de éste Rey, que había descendido a buscarla, si, como Cenicienta…

Él púrpura es el color por sí, un color que cuesta, cuesta mucho, es bueno, es bello, solo que depende cómo lo hayas conseguido, con que sangre, y sudor, de quien o quienes, si ha sido preferido de alto Ego, de los puestos altos, del poder opresor, que quiere destacar, y aplasta, que quiere todo, acapara, …, y no tiene en cuenta al Dios verdadero, que tiene su trono en otro lugar, sin estas coronas o laureles nuestros. Jesus es el cordero Pascual que nos da el verdadero color púrpura, y su realeza es otra. De hecho a Jesús, en algún pueblo le quisieron hacer Rey, pero él no quiso y también decía que mi reino no es de este mundo.

Cuanta sabiduría hay en ello, que fuerza en el Espíritu, que es como la espada, más fuerte que la de Escalibur, que la que saco el Rey Arturo de la piedra, que para nosotros es el regalo del Espíritu, que desenvaina por nosotros, así, quien llega ahí, sabe sacarla y emplearla, sin esfuerzo, porque es otra fuerza la que se emplea, como lo descubrió Lidia, y en el Libro de Hechos de los Apóstoles lo mencionan, no por casualidad, sino por la unión entre esta experiencia y lo que significa, la iglesia, abriendo camino, estando en Filipo, jo, la carta de los filipenses, de esta ciudad, esta impregnada de este púrpura autentico de JESUS, que tan bien expresa nuestra querida Lidia, y que es la Kenosis, que nos da la vida,

Amen, adoremos al Rey de Reyes.


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Miércoles, 29 de marzo de 2017

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (49,8-15):

ESTO dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido,
en día propicio te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para restaurar el país,
para repartir heredades desoladas,
para decir a los cautivos: “Salid”,
a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.
Aun por los caminos pastarán,
tendrán praderas en todas las dunas;
no pasarán hambre ni sed,
no les hará daño el bochorno ni el sol;
porque los conduce el compasivo
y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos,
y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos;
miradlos, del Norte y del Poniente,
y los otros de la tierra de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra;
romped a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y se compadece de los desamparados».
Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,
no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 144,8-9.13cd-14.17-18

R/. El Señor es clemente y misericordioso

V/. El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

V/. El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

V/. El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,17-30):

EN aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Palabra del Señor

De las lecturas de hoy:

“Viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz, para decir a los cautivos: “Salid”,

a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.”

Decimos que estamos abandonados,

La sensación de abandono es una experiencia que la Biblia refleja en numerosas ocasiones.

Es algo que en todos los tiempos se ha vivido, y es algo tan fuerte, que la sensación de abandono

deja como ese momento de sepulcro, de estar cautivo, en tinieblas.

Por eso el mensaje es un amor más grande que cualquier abandono,

que cualquier sepulcro, que cualquier cautividad…, Yo no te abandonaré!!!

Y así hizo el Padre con Jesús, que no le dejó en la muerte….

Hay muchos tipos de cautividades, pero una de las que más peso tienen y han tenido es el Ego,

lo que en el Evangelio y algunos escritores llamarían hacer mi voluntad.

Jesús pareciera que al decir a Dios: “Padre”, su ego se hincha, y que comete una barbaridad, solo que él tiene un camino recorrido,

y sobretodo por que no se apoya en él, si no en el Padre.

“El Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre.”

El mismo Jesús dice: “Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».”

El Ego busca propiedad, quiere llevarse la honra, Jesús nos enseña en cambio a decir santificado sea tu nombre y venga a nosotros tu Reino.

Esto lo hace desde su vaciamiento, y así Dios le pone todo a sus pies, y también dice que a él se le honre.

Así se puede decir:

«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo»

El nombre de Dios tenía en aquellos tiempos una gran fuerza, casi como el nombre de Jesus en algunos países cristianos.

Por eso, llamar a Dios Padre era un atrevimiento, y de hecho, en la liturgia católica antes del Padre nuestro se dice muchas veces aquello

de: “nos atrevemos a decir: Padrenuestro….”

Eso de tomar el nombre de Dios en vano, y el significado del nombre de Dios, era meterse en lo innombrable…, en lo que no se podía pensar,

y para algunas religiones, ni si quiera representarr…

Hoy día, nos dirigimos a Dios, como muchos niños se dirigen a los profesores, algunos jóvenes a las autoridades, …,

y por eso, la Palabra de un profesor no tiene peso, y lo que dice una autoridad… pues se reclama, …, se la enfrenta

y así se estamos con Dios…, su Palabra tiene poco, poquisimo peso…, bueno a algunos como nosotros… tiene más peso…

¿cuánto peso tiene la Palabra de Dios, y la relación filial con Dios?

Tomemos la frase anterior que dice Jesús:

“El Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre.”

Esta relación paterno filial está tocada desde las bases, desde la familia y lo social,

de tal manera, que lo que mayormente vemos es:

El padre no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que quiere hacer el hijo….

O sea que los niños suelen hacer lo que les da la gana…,

Porque no se tiene tiempo, porque el padre no está mucho con él, porque luego se compensa esto

para darles lo que piden, y entonces, zas, ellos, toman el control, se han cogido el truco.

Pues, así buscamos hacer con Dios actualmente muchas veces…

Se mezcla una sensación de abandono, con una sensación de no poner límites… y hacer de Dios nuestro saco

de propósitos y planes….

Por eso, la fuerza de Dios no libera a los cautivos, por eso Dios no tiene fuerza, no tiene autoridad,

no cura apenas, no sana, no mueve, no convierte, no libera tantos y tantos cautivos como tenemos,

porque, nos hemos hecho, tan así con él, tan colegas de Dios, que le pedimos tanto, tanto

que no nos esforzamos, que como que nos da las llaves del coche, tenemos la gasolina, viajamos…

todo tan a nuestro modo e imagen,…, que … esto, los que vienen de otras zonas, se quedan pasmados,

de nuestro modelo de Dios, porque teniendo de todo, sin aprieto, Dios tiene poco que hacer,

y su intervención es sin peso, sin autoridad, sin firmeza, sin Yo Soy…., que abra el mar, y separe las aguas,

que diga Hágase la Luz, y separe la luz de la tiniebla, y liberar de la cautividad….

En fin, el Ego, eso es de lo que Jesús se vació, y por eso estaba atento al Padre,

y por eso el Padre ponía todo en El, y por eso era patente la fuerza de Dios, su poder.

Proyectamos a Dios, cada época y cada tiempo, cada persona, según sus circunstancias y vivencias…,

es cierto, y seguro que es necesario pasar por esta época nuestra en que dejamos a un lado

la terrible figura de un Dios castigador, duro, y con una disciplina tan férrea y dura que no había quien respirara,

para pasar a una figura de Dios, que no ya ni chicha ni limonada, que no tiene peso, que se le mueve ni se nos mueve nada,

que se cachondean de el, se le falta el respeto,…, se le mofa…

Y sin embargo, igual que Dios dice yo no te abandonaré, muchos padres hacen lo mismo, son geniales, están ahí…

Dios hace lo mismo, es cierto, y lo sabe, y esos padres también.

Aprendamos a ese diálogo entre Padre e Hijo…., reconduzcamos de nuevo ese diálogo, que tampoco se trata de arrodillarse porque si a todo, como para mirar atrás, no, no se trata de mirar atrás sino de reencontrar su fuerza y su poder, que está en liberar, sacar de la fosa, de los sepulcros en que está mucha gente, de los cautiverios de nuestros egos,…

¿Cómo entrar en un diálogo auténtico de nuevo con el verdadero Dios y Padre nuestro?

Hágase su voluntad…. (el Padre nuestro)

Hágase en mi según tu Palabra (María)

Hágase, menuda Palabra…., para todo hijo, para entrar en la confianza, sentirse amado, y ya no más abandonado…

Añadido, dos horas después:

Reconozco cierta contradicción en lo que digo, hermanos, reconozco que tengo una parte que lucha,
entre hacer caso a la autoridad, y subordinarme, por esto de no hacer lo que yo quiera,
y a la vez, rebelarme, ser honesto y auténtico a lo que llevo en mi…mover lo que está encorsetado…, petrificado…paralizado…
Creo que es bueno, porque eso es parte del diálogo, interno, y externo, que uno sepa reconocer lo que hay en ambas partes, en padres e hijos en este caso,
y no ser unilaterales…., que para nada quiero volver a lo de antes…, y tampoco dejar todo sin padre ni madre….
Para, por anular el ego, caer en una antigua figura, que considero es una obediencia a ciegas, sin confianza, sino por temor, que creo eso no es entrar en relación filial, sino en sometimiento,
que una cosa es entrar en su voluntad, y otra es anularse y no discernir nada, apagar la propia luz y que guién otros para no tener criterio propio, y por otro lado está la autoridad,
la auténtica autoridad, que se reconoce en seguida por su buen criterio, dejar espacio, sentido, beneficio de todos, no sometimiento, diálogo, respeto, escucha, coherencia, comprensión…, como  fuerza que levanta

dignificando al ser humano, a uno mismo, al otro, a todos los seres humanos, sin distinción, sin distinción de nada,
ya sea credo, religión, ideología, sexo, raza, clase social, identidad sexual, lo que sea…, un padre o madre es primero padre o madre,
no mira eso, estén o no, cerca o lejos de esta autoridad, porque si algo tiene la autoridad del padre,
es que está esperando todas las mañanas para ver si se asoma su hijo, para ponerle un anillo, no una argolla para sujetarle con la que se someta a su voluntad…
Eso no es entrar en tu voluntad, no es el Padre con quien dialogo, que me acaricia cada mañana y cuida mi descanso, que sabe de mis potencialidades, me sondea cuando me siento y me levanto,
todos mis caminos le son familiares, y me deja libre, porque cree en mi, así me quiere y nos quiere, cree en el ser humano, en mis capacidades, en mi potencial, en los dones que ha depositado en cada uno de  nosotros…
Cuando hablo de hágase su voluntad, y no la mía, cuando hablo del vaciamiento, hemos de acudir a los grandes místicos, a los que más se han despojado de sí mismo,
porque el Ego crea muchas trampas, y muchas soluciones, que le hinchan más, creyendo que así lo dominan…
Por ello, veo, que hacer la Voluntad del Padre, y entrar en ella, es algo todavía por orar,
me explico así que Jesús sudara sangre en el Huerto en su Hora para decir que se haga tu voluntad y no la mía,
y os pido que oremos por ello, para que haya diálogo, entre padre e hijo, entre esa rebeldía y el impulso de la autoridad
de querer arreglarlo todo dictando normas…, no es tan fácil como parece.
Padrenuestro, mírame, escucha mi oración, y guía mis pasos, nuestros pasos, a tu voluntad, guía los pasos de tus hijos,
de mis hermanos a ti, muévete  hacia nosotros, mueve a los padres también hace los hijos, guía a las autoridades,y a quienes lleva,
autoridades  por las que cada domingo oramos, que lejos del yugo, lo que queremos es tu amor,
ese gran amor, tu vida, y entrar en tu Reino, en tu Misión, en tu Proyecto de una Humanidad reconciliada, en Paz, Viva, Confiada, en tus manos…., en tu alegría  y gozo
Un abrazo hermanos y disculpad esta contradicción que veo en mi, y que creo está en el ambiente, y que necesitamos entrar en ello, y ahondar.

El enfermo contestó:

Cuando llego yo, otro se me ha adelantado….

Se adelantan en la fila del mercado, en conseguir un puesto de trabajo,
en el aparcamiento, el asiento cerca del escenario,
en una concesión de viviendas…

Jesús dice:

Toma tu camilla, y echa a andar….

¿En qué piscina buscamos salud?

¿En un ambulatorio, en un consultorio, en un Hospital?

Los que tienen para pagar se adelantan,

sí, se adelantan, a los mejores avances,

las mejores máquinas, los mejores médicos, balnearios,

los más costosos tratamientos, los mejores equipos….

Jesús dice:

Toma tu camilla, y echa a andar….

¿Qué esperamos?

¿Esperamos una vacuna, una ingeniería, un descubrimiento

un avance ciéntífico….?

¿Alguien que remueva el agua?

Es cierto, buscamos más, creemos más en un avance cientifico

que en el comprender qué hay en el misterio la enfermedad,

y como este está tocado por Jesús, y como Jesús toca ahi,

llega ahi.

El milagro científico….Si, creemos en ello.

El milagro de Jesús, vamos…. eso es otra cosa….

La ciencia nos acerca a Jesús, cierto….

¿Sabemos hasta dónde nos acerca?

Porque puede que al final hayamos revertido los términos,

y sea ahora la ciencia la que tiene el poder de un Dios,

y Jesús sea simplemente una enseñanza de otra índole,

reduciendo a Jesús a una doctrina, a un uso particular,

quitándole la fuerza salvífica y el poder de Dios.

¿Dónde está Jesús?

¿Vemos a Jesús?

¿Qué peso le damos a Jesús?

Separamos en un tiempo, cuerpo del espíritu, y lo seguimos separando,

del cuerpo se encargan los médicos, del espíritu Jesús.

Y sin embargo, Jesús alimenta,

Bien, ¿alimenta el cuerpo, o el espíritu?

Alimenta sólo el alma?

Claro, le alimento sale de nuestro esfuerzo,

y así todo l oque tiene que ver con el cuerpo

es esfuerzo, y así ha de ser también para curarlo.

Ese es el paradigma imperante ahora.

Se cura, si me adelanto a entrar en los métodos,

se cura si la medicina se adelanta a un descubrimiento.

Jesús, cuando alimenta la multitud, con qué alimenta?

Qué alimenta?

El cuerpo, solo?

El alma?

¿No alimenta todo?

Y más que eso, que quedaron saciados….

Como se diría, en toda la pirámide de necesidades….

¿Qué necesidades cubre Jesús?

Hacemos del medio fin

Del sábado fin, el hombre para el sábado y no el sábado para el hombre.

La medicina es un medio, ¿qué hemos hecho de ella?

¿Acaso no la hemos convertido muchas veces en fin?

¿Acaso no hemos puesto la salud en manos de otros

en lugar de hacernos responsables de ella?

Mirar lo que le dice al final Jesús al paralitico sanado:

"Mira, has quedado sano, no peques más, no sea te ocurra algo peor"

¿A qué se refiere con ello?

No, no se trata de crear culpa, no le echa la culpa,

le da un toque, para que enmiende su error,

le lleva a una responsabilidad, para consigo mismo,

para su cuidado, y la saludo, que va más allá,

y la medicina, últimamente, entra en dar soluciones,

pero no en generar responsabilidad por la salud….

Sanidad, Alimentación, Agricultura, Explotación…., Comercio,

Comida que hace daño a la salud y se mantiene en el mercado,

Explotaciones agrícolas que usan métodos que descomponen,

el medio ambiente….

la tierra y el alimento,….

Y nuestros hábitos, alimenticios y de cuidado de la salud,

que no es solo lavarse los dientes, es mucho más, es una forma de vivir,

de pensar, de sentir, de comunicarse, de relacionarse, de desarrollarse….

Pero, no, lo dejamos de lado, y buscamos algo fácil, que extiendan una receta,

que alguien mueva….

Jesús, no da receta, crea responsabilidad, y dice coge camilla, no te quedes sobre ella, y echa a andar, coge tu propio paso,

Un sistema de salud que mantiene enfermos, qué es?

Nos fijamos en el número de parados, y ¿el numero de enfermos?

¿Qué pasa con esa camilla que no se suelta?

Me refiero al rol de enfermo, que a partir de jubilarse empieza a convertirse en un tema común, si no antes.

Hay gente que en lugar de llamarse por su nombre, se dicen, yo soy diabético, o tengo artrosis, y ya con eso justifican que hay poco que andar.

¿Cuánto nos cuesta tomar esa camilla y dar el paso, que se puede andar?

¿Qué dice Jesús de la enfermedad?

¿Dónde está el origen de la enfermedad?

¿Cual es el origen de la salud?

¿Qué piscina buscamos entrar para estar sanos?

Gimnasio, deporte, dieta, alimentación sana… (y…..?)

"Toma tu camilla y echa a andar".

¿Qué nos impide coger la camilla y echar a andar?

Os digo que si alguien dice a un enfermo, Toma tu camilla, y echa a andar….

Primero será tomado de loco.

Y si sana….

si sana….

¿el sistema sanitario le perseguirá….. toda la ley se va contra él…..?

¿Qué interesa, la salud o la enfermedad?, ¿la sanación del hombre?, ¿la ley que defienda a quién?

¿Qué nos impide dejar de ser enfermo y echar a andar?

¿Echar a andar?

Si viéramos a un paralítico hoy, ¿hasta dónde creemos que puede ser sanado por la fe en Jesús?

La respuesta, nos va a decir algo de cómo vemos a Jesús…., de cómo nos vemos,

y qué es la salud para nosotros…


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Martes, 28 de marzo de 2017

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel (47,1-9.12):

EN aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.
De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este —el templo miraba al este—. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros: era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado.
Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?»,
Después me condujo por la ribera del torrente.
Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda. Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal, Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 45,2-3.5-6.8-9

R/. El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob

V/. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.

V/. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.

V/. El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,1-16):

SE celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

Palabra del Señor

"Voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento."

Decimos de crear, de hacer algo nuevo, algo que cambie, transforme,….

Sí, buscamos un cambio, algo nuevo,…, con patrones viejos, con lo mismo de siempre

con la actitud del pasado.

Si hay algo en mi, que se repite, que me lleva siempre a las mismas historias…,

por más que quiera cambiarlo, ese cielo nuevo, y tierra nueva, no llegan, y

seguirán trayéndome lo mismo, ¿porque de dónde viene el cambio?

Si todos los días me encuentro lo mismo en el trabajo, lo mismo en casa, lo mismo

con los amigos, en la familia,….

¿Dónde está lo nuevo?

¿Dónde está el nuevo cielo y la nueva tierra?

¿Espero que mi hermano cambie?

¿Espero que los políticos cambien?

¿Espero que otros ses reúnan y promovamos algo?

Espero, que…?

¿De dónde viene ese Cielo Nuevo y Tierra Nueva?

¿O tenemos experiencia que es imposible?

¡Qué ya de tanto probar es imposible!

Dice el Salmo:

"Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre."

¿Quién crea el cambio?

¿Quién transforma mi luto en danzas?

Jesús se mete en nuestras fiestas,

esas fiestas en las que muchas veces nos damos cuenta que falta algo,

que nos quedamos que se nos acaba el buen rollito, o que la fiesta decae

supliéndola por otras cosas,

y entonces, alguien pide, ¡qué se nos acaba el vino de la alegría!

Y ahí, entonces, en nuestros Canás de Galilea, en nuestras fiestas,

en las que nos dimos cuenta que no siempre satisfacen,

desde ahi, con esa actitud,

viene Jesús, y convierte el agua en vino.

Claro, Jesús, ha bajado a la fosa,

y por eso nos rescata de la fosa:

como dice el Salmo:

"Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa"

Y esa alegría, nadie nos la podrá quitar.

Es una alegría, que pocos conocen,

un vino nuevo, que pocos conocen,

es un cielo nuevo y una tierra nueva,

que está aquí, aquí y ahora.

"El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño»."

Baja, ….

El funcionario, sabe que está bajo, en esa fosa, y necesita que Jesús baje ahí.

¡Claro esto significa reconocer cómo estamos!

Sentimientos, pensamientos, ….

Si estamos bien, la gracia no obra.

Si la fiesta va bien, no llamamos a Jesús.

Así, que el vino nuevo, la sanación, sólo llega cuando decimos, VEN,

cuando insistimos: Ven Señor, Jesús

Baja, porque tú has bajado, y sólo tú tienes el vino nuevo

De ti viene el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva.

En ese instante se van nuestras fiebres,

y se produce el cambio.

Un abrazo

Jesús.

El 27 de marzo de 2017, 1:45, Jesus <conversandojesus> escribió:


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Hoy, lunes, 27 de marzo de 2017

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (65,17-21):

ESTO dice el Señor:
«Mirad: voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre
por lo que voy a crear:
yo creo a Jerusalén “alegría”,
y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén
y me regocijaré con mi pueblo,
ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
ya no habrá allí niño
que dure pocos días,
ni adulto que no colme sus años,
pues será joven quien muera a los cien años,
y quien no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán los frutos».

Palabra de Dios

Salmo

Sal 29,2.4.5-6.11-12a.13b

R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado

V/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

V/. Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

V/. Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (4,43-54):

EN aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Palabra del Señor