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Hoy, viernes, 21 de julio de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (11,10-12.14):

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del Faraón; pero el Señor hizo que el Faraón se empeñara en no dejar marchar a los israelitas de su territorio.
Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. No comeréis de ella nada crudo ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y entrañas. No dejaréis restos para la mañana siguiente; y, si sobra algo, lo quemaréis. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis; cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones."»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 115,12-13.15-16be.17-18

R/. Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.
Siervo tuyo soy, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas. R/.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (12,1-8):

Un sábado de aquéllos, Jesús atravesaba un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.
Los fariseos, al verlo, le dijeron: «Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado.»
Les replicó: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes presentados, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes. ¿Y no habéis leído en la Ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa? Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo. Si comprendierais lo que significa "quiero misericordia y no sacrificio", no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.»

Palabra del Señor

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Hay momento en que azota el mes, hay momento de juntarse y hacer sacrificio, de no llegar, estar al limite, en necesidades basicas, no en deudas de malversaciones y despilfarros, no es que no tenga para un lujo sino para pan, y por ello lo coma sin cuerpo, sin procesarlo, son fermento…, y tener que coger los granos de trigo, los brotes salidos a los pies de la opresion, de guerra y pedir al gobierno de turno, al faraon, a la UE, USA, UN, una solucion a una deplorable situacion, de un pueblo, un pueblo esclavizado, de unos hombres, que vagan por un campo, buscando comida, refugio, amparo, cobijo, en las leyes, y luego resulta que estan por encima de esas necesidades humanas, y se ha de cumplir con tratados, prerrogativas, acuerdos, consensos, mientras el pueblo a las puertas sufre, en ese limite sufre, sangra, se duele.

La mesa de Jesus es mesa de salvacion porque esta por encima y se libera de esa ley, la Pascua con Moises es salvacion porque comparten todo, no dejan nada atras y se preparan a salir de los faraones impositivos alienantes y esclavizantes que no ven, no se dan cuenta de esas condiciones, de lo deprisa que comemos, de lo apretado que tenemos el cinturon, de sacrificios en las casas, que el pan ya no alimenta, de la amargura en esas fronteras de las cortes faraonicas y lugares de privilegios que temen perder, los cuales, por eso recuerdan la ley, el sabado, los tratados de la UE, y el consenso de nuestroa parlasmientos, sin mirar las condiciones que viven y sin abrir las fronteras.

Los fariseos temen perder su estatus si permiten que coman fuera de su ley, Europa teme perder su condicion, o USA, China si deja la emision de gases, Rusia, Venezuela, paises de Africa, Asia, …, y cada uno de nosotros tenemos algo asi, una norma que cierra los ojos a la misericordia y que Jesus quiere liberar, Moises quiere sacar el baston, mirar, ceñirse de la fuerza de Dios, que la Pacua, la comen todos con baston, decision, sentido, empuje, deprisa, que ya no rapido, mirando al frente, y sacrificando, no el presente o el futuro, sino esa ley y norma antigua que hace vivir asi, unos con la mesa rebosando, con paladares exquisitos y otros sacando el grano duro para tirar pa lante.

Jesus saca aqui su Palabra para decirnos ¿a quien queremos servir? si al faraon y su servidumbre bajo su ley o si a la Miseri Cordia de Dios.

Entre ello estaran nuestras jambas y dinteles de nuestras casas.

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Hoy, jueves, 20 de julio de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (3,13-20):

En aquellos días, Moisés, después de oír la voz del Señor desde la zarza ardiendo, le replicó: «Mira, yo iré a los israelitas y les diré: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros." Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»
Dios dijo a Moisés: «"Soy el que soy"; esto dirás a los israelitas: "Yo-soy me envía a vosotros."»
Dios añadió: «Esto dirás a los israelitas: "Yahvé (Él-es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación." Vete, reúne a los ancianos de Israel y diles: "El Señor, Dios de vuestros padres, de Abrahán, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido y me ha dicho: ‘Os tengo presentes y veo cómo os tratan los egipcios. He decidido sacaros de la opresión egipcia y llevaros al país de los cananeos, hititas, amorreos, fereceos, heveos y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel’." Ellos te harán caso, y tú, con los ancianos de Israel, te presentarás al rey de Egipto y le diréis: "El Señor Dios de los hebreos nos ha encontrado, y nosotros tenemos que hacer un viaje de tres jornadas por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios." Yo sé que el rey de Egipto no os dejará marchar si no es a la fuerza; pero yo extenderé la mano, heriré a Egipto con prodigios que haré en el país, y entonces os dejará marchar.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,1.5.8-9.24-25.26-27

R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.

Dios hizo a su pueblo muy fecundo,
más poderoso que sus enemigos.
A éstos les cambió el corazón
para que odiasen a su pueblo,
y usaran malas artes con sus siervos. R/.

Pero envió a Moisés, su siervo,
y a Aarón, su escogido,
que hicieron contra ellos sus signos,
prodigios en la tierra de Cam. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,28-30):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor

El enviado y el que envía.

Mensaje y Mensajero

De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, a mí me recibe; y el que a mí recibe, recibe al que me envió. Juan 13:20

Moisés recibe el mensaje, en él una llama se enciende, una llama de amor, que no es esquiva, sino que tiernamente hiere, e insiste en propagarse.

Moisés, y cada uno somos llamados por nuestro nombre, y de ahí permitimos ser conocidos por Dios, ser transparentes ante el.

Conocerle como soy conocido. El gran Feedback. Sin feedback no hay comunicación, sino soliloquio.

Dios me nombra, y si bien, nombrar a Dios parece limitarlo, a la hora de mostrar su palabra se necesita articularlo nominalmente.

Nombrar ayuda a concretizar, Dios no es algo etéreo. Con lo absoluto y lo relativo es difícil comunicarse, así que Dios deja de ser elevado y ambiguo y se hace cercano y claro, luz en el monte que alumbre a todos.

A diferencia de otros proyectos, con Moisés Dios se empieza a manifestar a la manera nuestra, humanamente, a hacerse presente en la historia.

Nombrar es también personalizar, una relación, algo vivo, mutuo.

No se ama lo que no se conoce, y yo diría también que no hay conocimiento sin amor. Ya podía yo conocer…. Corintios….

Conocerse empieza por el nombre.

En esto consiste la vida eterna: en conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesús el Mesías. Juan 17:3

Esta es una de las grandes novedades y una de las mayores cualidades del Dios de Israel, que es personal, tiene nombre, se concreta en la historia, y mi historia, nos conoce por nuestro nombre.

Jesus llama por el nombre, esto es esencial, y se va dando a conocer, Juan, Pedro, Andrés, Simón,…así los nombra, uno a uno. Algo que me falta, lo reconozco, prestar atención a los nombres.

Claro, que alguien sepa mi nombre, mi vida, y yo no sepa de el, pues es sospechoso, como meterse en mi perfil, saber todo de mí, y yo no saber quién es.

Así que Dios pública su perfil, una declaración de amor con su rúbrica, sello personal y firma: Jesús, el Hijo Amado. En él deja claro todo, no se esconde nada, deja clara todas las cosas. Sólo falta acercarse a Él. De " Venid a mí todos los que estáis" saturados y estresados que él nos dará HolyDays este verano y todo el año, Holy Day, Día de Descanso, vivir en El, desde El, cada Día, Santo el Día de Hoy, con nuestro pan que él nos da, con el vino de la alegría, santificando su nombre, si, si nombre, el que hoy da a conocer a Moisés y por el que le reconocemos, y nos conocemos..

Dios no es un espía, ni un detective revisando qué hacemos y cómo lo hacemos para tener una prueba con que pillarnos.

Que no, que la prueba la da el, que la prueba que Dios nos ama es que envió a su Hijo, su Palabra, su Mensaje, no para acusar ni condenar, sino para librarnos de esos cansancios, apegos, situaciones límite, estrés, tensiones, afanes desmedidos, mostrarnos su mansedumbre, la sencillez,…, para aprender de él, sin cargar de más, sin hacerse de más, humilde, si, camino del monte, el calvario, donde hay una llama ardiendo, una llama que no se extingue ni con la muerte, vencedora del mal, o sea sin sentirse en lo más, ni en lo menos, el juicio, sin humillaciones, sin rebajarse, manso, o sea, manso es centrado, para sí y para el otro, con esa llama, portadora de justicia, que no es propia, justicia sin juzgar, alimento y sanacion del débil, del caído, del hambriento y desvalido.

Así libera Dios a su Pueblo.

Dios se muestra, toma un nombre, si bien, sobretodo nombre, que, no es que esté por encima, en plan piramidal, porque tambien llegó a lo más bajo, al Hades, sino sobre nuestro entendimiento y límites.

A la hora de presentar a Dios, a la hora de mostrar ese proyecto liberador, de ser emisario, enviado de un tan gran Rey, de su Reino, necesitamos expresarlo en nuestras categorías, en nuestros márgenes, hacerlo visible, empezando por nombrarlo, el lenguaje, nuestro idioma, en nuestra medida mostrar lo inconmensurable.

Yo Soy es el Verbo, la Palabra.

Desde el Soy, desde el ser se presenta y hace visible el amor y el conocimiento de Dios.

Es llama ligera, sencilla, mansa, humilde, que libera, y nos hace libres, nos alivia, y nos lleva a su verdad, conocerle a él, como somos conocidos, reconocerle en su mensaje, dado por doquier en tanto, y desde tan poco, desde lo sencillo, mensaje, mensajero, enviado que señala a quien le envía, no se anuncia a sí, que nos señala a la Palabra, al Ser de Dios.

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Hoy, miércoles, 19 de julio de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (3,1-6.9-12):

En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
Moisés se dijo: «Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver cómo es que no se quema la zarza.»
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés.»
Respondió él: «Aquí estoy.»
Dijo Dios: «No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado.»
Y añadió: «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.»
Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios.
El Señor le dijo: «El clamor de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora marcha, te envío al Faraón para que saques a mi pueblo, a los israelitas.»
Moisés replicó a Dios: «¿Quién soy yo para acudir al Faraón o para sacar a los israelitas de Egipto?»
Respondió Dios: «Yo estoy contigo; y ésta es la señal de que yo te envío: cuando saques al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en esta montaña.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.6-7

R/. El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-27):

En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Palabra del Señor

Conocer al Padre, a través del Hijo, conocer al Hijo, a través del Padre, adentrarse en la llama del Amor, acercarse a su monte santo, a un espectáculo admirable, donde la llama de amor viva arde y no se consume, no se agote, un amor que no se extingue, un amor que perdura, al que se entra descalzo, desnudó de la si, de palabras, sólo Aquí Estoy, con mi pobreza, lo que soy, que el Señor está conmigo, El hace posible este amar sin gastarse, que Dios me ha llamado por mi nombre, y sabe la historia que nos rodea, no es ajeno a lo que nos ocurre.

La misión de Moisés se esclarece al llegar a lo más alto y tapar su rostro, quedarse a oscuras de sí para llevar a cabo el proyecto de Dios.

¿Quién soy yo para ello?

Yo estoy contigo, Dios está con nosotros, ¿ quién nos separará de él?

La montaña como lugar de encuentro, Alianza y Amistad con Dios, lugar fraterno, donde confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos, harán Epifanía y daremos culto al Dios de nuestra Alegría, que como la llama, que arde y no se consume, nadie nos la podrá quitar.

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Hoy, martes, 18 de julio de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (2,1-15a):

En aquellos días, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de la misma tribu; ella concibió y dio a luz un niño. Viendo qué hermoso era, lo tuvo escondido tres meses. No pudiendo tenerlo escondido por más tiempo, tomó una cesta de mimbre, la embadurnó de barro y pez, colocó en ella a la criatura, y la depositó entre los juncos, junto a la orilla del Nilo. Una hermana del niño observaba a distancia para ver en qué paraba. La hija del Faraón bajó a bañarse en el Nilo, mientras sus criadas la seguían por la orilla. Al descubrir la cesta entre los juncos, mandó a la criada a recogerla. La abrió, miró dentro, y encontró un niño llorando.
Conmovida, comentó: «Es un niño de los hebreos.»
Entonces, la hermana del niño dijo a la hija del Faraón: «¿Quieres que vaya a buscarle una nodriza hebrea que críe al niño?»
Respondió la hija del Faraón: «Anda.»
La muchacha fue y llamó a la madre del niño.
La hija del Faraón le dijo: «Llévate al niño y críamelo, y yo te pagaré.»
La mujer tomó al niño y lo crió.
Cuando creció el muchacho, se lo llevó a la hija del Faraón, que lo adoptó como hijo y lo llamó Moisés, diciendo: «Lo he sacado del agua.»
Pasaron los años, Moisés creció, fue adonde estaban sus hermanos, y los encontró transportando cargas. Y vio cómo un egipcio maltrataba a un hebreo, uno de sus hermanos. Miró a un lado y a otro, y, viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena.
Al día siguiente, salió y encontró a dos hebreos riñendo, y dijo al culpable: «¿Por qué golpeas a tu compañero?»
Él le contestó: «¿Quién te ha nombrado jefe y juez nuestro? ¿Es que pretendes matarme como mataste al egipcio?»
Moisés se asustó pensando: «La cosa se ha sabido.» Cuando el Faraón se enteró del hecho, buscó a Moisés para darle muerte; pero Moisés huyó del Faraón y se refugió en el país de Madián.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 68,3.14.30-31.33-34

R/. Humildes, buscad al Señor,
y revivirá vuestro corazón

Me estoy hundiendo en un cieno profundo
y no puedo hacer pie;
he entrado en la hondura del agua,
me arrastra la corriente. R/.

Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío,
el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude. R/.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,20-24):

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»

Palabra del Señor

Hay milagros Hoy, y no los advertimos, sí, en nuestras ciudades, con agua, que en otros sitios del planeta no la tienen, de luz, alimento, ropa, y más…,.escalando y escalando a más, sin advertir estos privilegios que otras zonas, la mayoría del planeta, no tienen.

Moisés es una historia de milagro escondido, que se hace visible en su momento oportuno.

Miremos el papel de la hermana, porque es muy astuta, está observando, es atenta, interviene, es intermediaria entre la madre y la hija del faraón, entre ambos mundos aprende a posicionar el cómo de la salvación de Dios en un momento difícil, arreglando y permitiendo estabilidad y el crecimiento de un niño que habría de estar muerto, dentro de esas limitaciones.

La muerte no tiene la victoria.

El milagro de Moisés, de cada uno, de nuestras ciudades, cuenta y necesita de nosotros, de esa mirada atenta a los dos mundos, Faraon y Levi, de ese obrar astuto, para dar origen al pueblo de la Alianza, a la Libertad de los Hijos de Dios.

Moisés tuvo que aprender también, y no le fue fácil. Cometió errores y no fue reconocido ni por los suyos ni por los otros, tuvo que irse a Madian.

Es un momento, que nos pasa de incomprensión, de soledad, de no sentirse aceptado, de ser reprobado, de tomar conciencia, de reconocer los errores, de convertirse, de hacer silencio, de atravesar el desierto y estar en tierra de nadie, vacío de sí.

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Hoy, lunes, 17 de julio de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo (1,8-14.22):

En aquellos días, subió al trono en Egipto un Faraón nuevo, que no había conocido a José, y dijo a su pueblo: «Mirad, el pueblo de Israel está siendo más numeroso y fuerte que nosotros; vamos a vencerlo con astucia, pues si no, cuando se declare la guerra, se aliará con el enemigo, nos atacará, y después se marchará de nuestra tierra.»
Así, pues, nombraron capataces que los oprimieron con cargas, en la construcción de las ciudades granero, Pitom y Ramsés. Pero, cuanto más los oprimían, ellos crecían y se propagaban más. Hartos de los israelitas, los egipcios les impusieron trabajos crueles, y les amargaron la vida con dura esclavitud: el trabajo del barro, de los ladrillos, y toda clase de trabajos del campo; les imponían trabajos crueles.
Entonces el Faraón ordenó a toda su gente: «Cuando nazca un niño, echadlo al Nilo; si es niña, dejadla con vida.»

Palabra de Dios

Salmo

Sal 123,1-3.4-6.7-8

R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
–que lo diga Israel–,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R/.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.
Bendito el Señor, que no nos entregó
en presa a sus dientes. R/.

Hemos salvado la vida,
como un pájaro de la trampa del cazador;
la trampa se rompió, y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor

Los tiempos cambian, desde antiguo. El buen faraón, el buen rey, el buen estado, la buena república, el buen gobernante, el buen pueblo, sí, hasta la república Independiente de mi casa, …, cambia, y ya no conoce aquella justicia entre sus gentes, sus componentes, sus miembros, aquél José en Egipto, que acogió a sus hermanos en tiempos de hambruna, y en su lugar ahora Egipto Faraónico, grandioso, ensimismado, establece relaciones poco sanas.

Esto ocurre en lo macro de los pueblos, como en lo micro de la familia donde uno nace, e incluso en cada célula corporal.

Llega al punto en que la corrupción del sistema, social, familiar, corporal, genera enfermedad, así que el organismo reacciona para recuperar el equilibrio, aquella memoria de justicia, templanza, equidad, y duele, hay tensión, hay proliferación de elementos enfrentados.

En los momentos de injusticia sociales, familiares, corporales, la supuesta paz no es sinónimo sano, es un calmante nada más, un alivio, pero no cura, porque paz sin justicia no es paz, calmar el dolor sin sanar no es paz.

La paz de un enfermo no es aguantar sin más, ni la resignación a sufrir, tampoco es huida a otros adormilamientos y sedantes.

"Mi Paz os dejo, mi.Paz os doy, no como la da el mundo."

Hoy nos dice Jesús, que no trae paz, sino Espada.

Y ambos enunciados son de Jesús, y no hay contradicción en ello.

El mundo de aquel faraón a lo grande, de exceso, que ve perder su hegemonía, quiere librarse de lo nuevo, de lo recién nacido, de Moisés, de Jesús, de esa incomodidad, tener distraídos y entretenidos a sus jóvenes y ciudadanos, con carreras de carros, apuestas, logros y medallas, como abajo os pongo el v video entre Ramses y Moíses, ambos herederos, hijos ambos del faraón, entretenidos, y genial, sí, es genial, porque rompen las leyes establecidas y no temen los castigos, hasta que Moisés baja, se da cuenta de otra realidad, se fija en su pueblo y Dios le transforma.

Rompe con su padre, o sea con esa visión de las cosas para ser cómo él siente, cómo él lo vive en su corazón, como es su llamada, su vocación, el propósito y misión de su vida.

Entra en aquello que hace memoria de algo distinto, aquel José, Abrahan, para reclamar esa justicia, si bien, como sabemos, lo hace al principio a su modo, desenvainando la espada, revolucionario, matando a un egipcio, como Pedro a Malco cuando no quiere que apresen al Justo, a Jesús.

Moises necesita entrar en el Desierto, Pedro por la Pascua, yo también, en la forma en que Dios transforma, libera, sana.

La adolescencia, a dolece, se duele, se conmueve, parece que sale del sistema, hasta pelea con el, lo ataca, a veces demasiado y se hace antisistema, y por ello es tan subversiva, revolucionaria, respondona, porque reclama otro momento y ese le incomoda, busca su identidad aunque rompa con lo conocido.

A nosotros, jóvenes en Dios, empujados por el Espiritu, muchas veces nos falta ese Moisés, entrar en ese Desierto que recupera el Amor, la memoria del corazón.

Bendita sociedad que le escuche, la genere diálogo intergeneracional, escucha intercultural, abrir el oído.

Porque es necesario que surjan las divisiones, la espada, la escisión, inevitable. Y esto lo hacen normalmente las células que adolecen, mientras las acomodadas y en privilegio quieren perpetuar su estado, y no cambiar, aunque saben que están mal, no moverse, no sanar, sin metanoia, no sea que vean, y se den cuenta de.las consecuencias de ello, cambiar su estado, igualar, equilibrar, justicia, paz.

En un sistema injusto la paz es desigualdad, opresión, sometimiento, sumisión, esclavitud, subyugar al otro, y si no no me afecta, me quedo tranquilo, en esa paz, y mientras… en un lugar cercano … hay cloacas sucias y huele.

Falta conciencia de Cuerpo, de Globalidad, porque nada me es ajeno.

Mi paz si lo demás está revuelto no es paz.

Una espiritualidad para mi propia satisfacción, y paz, sin tener en cuenta la paz del otro, adolece de lo principal, aunque me ensimisme y alcance estados místicos, aunque haga milagros, acalle y llegue al vacío con meditaciones y no enjuiciar. Es una República Independiente de mi casa imperturbable, que no le incómoda, ni adolece que se queme la casa de enfrente porque es su humo, como si a un brazo fuerte no le influyera que su pie esté quemándose, y en lugar de apagar el fuego bajo sus pies, se quedara en su autocontrol.

En todo esto y lo anterior saca Jesús la espada, desmonta lo establecido, la paz del fariseo faraónico y del sistema estancado.

En estas aguas está a punto de surgir un libertador, un Moisés, casi con el agua al cuello. Entregado a las aguas del Nilo. Abierto a la vida, llevado por la Vida.

Es hora de tomar partido, unos querrán quitarlo de enmedio, otros entrar en esas aguas con él.

Las.aguas en las que casi después de nacer, pusieron a Moisés, las aguas por las que condujo al pueblo de Israel para librarle de la esclavitud de ese sistema opresor, las aguas de nuestro Bautismo donde morimos a ese.esquema antiguo para entrar en la memoria de Dios, de la novedad siempre de su misericordia, aunque perdamos la vida establecida así, nuestras justificaciones, el ego, para entrar en el amor de Dios, que siempre estuvo de nuestra parte.y que sí nos dará su Paz. La Paz es un Don suyo, no una imposición, ni un relax comprado, ni un alejarse de problemas, la Paz es un estado en que Dios nos tiene en su Confianza, y nos dejamos estar en sus Aguas, y pasar a través de ellas sabiendo que está delante sosteniendo nuestra vida.

Os dejo el video de la carrera entre Moíses y Ramses, es divertida, y hasta con toques de humro y de gracia, y moralejas, ya vereís, cortar la nariz a ciertas estructuras petrificadas, a la representación del poder faraónico, sólo que falta algo.

Hay quienes quieren partir la nariz al sistema, y hacen la guerra, la lucha sin tregua y sin escucha….mientras, la Palabra de hoy todavía está pendiente de un niño, un pequeño niño a punto de ser puesto entre las aguas de ese sistema, a la intemperie, y dejarse ahí.

Moíses no huye de ese sistema, ni se va a su casa de campo, sino que se mete en el cada vez más, entre en esas aguas, en la Fe, SI TIENES FE…. confiar en que es Dios quien salva, quien libera, quien sana, quien da Vida, Vida en Abundancia..

https://www.youtube.com/watch?v=FKJ6CuVsE8o

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Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18,1-8):

EN aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Áquila, judío natural del Ponto, y a su mujer, Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma.
Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a vivir y trabajar en su casa; eran tejedores de lona para tiendas de campaña. Todos los sábados discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar, dando testimonio ante los judíos de que Jesús es el Mesías,
Como ellos se oponían y respondían con blasfemias, Pablo sacudió sus vestidos y les dijo:
«Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza. Yo soy inocente y desde ahora me voy con los gentiles».
Se marchó de allí y se fue a casa de un cierto Ticio Justo, que adoraba a Dios y cuya casa estaba al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios, al escuchar a Pablo, creían y se bautizaban.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 97,1-2ab.2cd-3ab.3cd-4

R/. El Señor revela a las naciones su victoria

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.

El Señor da a conocer su salvación,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,16-20):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».
Comentaron entonces algunos discípulos:
«¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?».
Y se preguntaban:
«¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».
Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:
«¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».

Palabra del Señor

Jesús habla hoy: dentro de poco me veréis y dentro de poco no me veréis.

Y posteriormente habla del paso de la tristeza a la alegría.

Y sí, cómo cambian las emociones, cómo pasan de unas a otras, parece que a veces la tristeza se queda ahí estancada y no da pasó a nada más. Parece que la alegría del Evangelio se ha quedado en agua y no en buen y alegre vino.

Y mientras, el mundo pide y quiere vino cabezon, la gente se refugia en ese vino sin gracia, sin cuerpo, que no es de Jesús, en una alegría que no llena, que no da plenitud.

Jesús entonces nos habla hoy de experimentar verdaderamente cada emoción y ver la realidad que tiene vivir la emoción de una forma auténtica, para permitirnos, si nos reímos reímos, si lloramos lloramos, si estamos enojados por algo injusto, pues aceptamos que estamos con rabia, y si estamos con miedo vemos qué nos está diciendo ese miedo.

Jesús es una persona de misericordia, es una persona con compasión, es una persona que entra en el corazón, en él hondon de todo, en el sentimiento, en la vida, en cada persona, en cada ser humano, en la naturaleza auténtica, para que la emoción sea verdadera, y no se torne en una alegría floja, en una alegría nerviosa, que se evade, que esconde otro sentimiento molesto que se revierte con esa salida, sino entrar en su verdadera alegría, que viene del Padre, y que necesita que el hijo se vaya, que la alegría se ausente, que por un momento no veamos su alegría, experimentando otras emociones, como la tristeza, una tristeza verdadera por el hijo amado, que el Padre levanta, no nosotros, que viene de él, no de mí, pues de ahí sale la alegría que le devuelve y nos devuelve la vida, una Alegría, Gozo y Alabanza que nadie nos podrá quitar.

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Miércoles, 24 de mayo de 2017

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (17,15.22–18,1):

EN aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes.
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
«Atenienses, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”.
Pues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”, siendo como es Señor de cielo y tierra, no habita en templos construidos por manos humanas, ni lo sirven manos humanas, como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo.
De uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar, con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”.
Por tanto, si somos estirpe de Dios, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto, resucitándolo de entre los muertos».
Al oír «resurrección de entre los muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:
«De esto te oiremos hablar en otra ocasión».
Así salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.
Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 148,1-2.11-12.13.14

R/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo todos sus ángeles;
alabadlo todos sus ejércitos. R/.

Reyes del orbe y todos los pueblos,
príncipes y jueces del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los ancianos junto con los niños. R/.

Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/.

Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Juan (16,12-15):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará».

Palabra del Señor

Pablo nos habla hoy de la relación con aquellos que se quedan en el Areopágo de los discursos y no entran más adentro.

Rema más adentro, decía Jesús en el lago.

Pablo habla de aquellos que no conocen a Dios, o le dan culto, a su modo, sin llegarlo a conocer verdaderamente.

Y no hablo en términos de meter a los que conocen a Dios en el saco de partida de bautismo y los demás no lo conocen, sino del conocimiento o no de Dios, desde cómo lo vivo yo.

Este discurso va a "paganos", a nuestros argumentos para no dar un paso más, ese paso a la confianza, y también a creyentes de aquel momento, de esas iglesias, que tienen este aspecto de venerar a Dios y a su vez no conocerle aún, ser desconocido.

Es una gran verdad. Soy ignorante de Dios. Su misterio me sobrepasa.

Si bien hay que diferenciar lo inconmensurable de ello, como un océano infinito, que no se puede abarcar, y excede mi capacidad, de la actitud ante el misterio, que puede ser, según estas dos maneras:

1.- vivo a su orilla, sin mojarme, refugiado, sintiendo que sus aguas con temor, impidiéndome sumergirme en esa confianza remar mar adentro, adentrarme en el misterio, y en cambio protegerme en una zona segura, creyendo en Dios, en su fuerza, en sus preceptos, mandamientos y enseñanzas, pero no conocerle en la experiencia de meterme en el y ser conocido como soy conocido, experimentar lo que es meterme en su movimiento, su mano.

2.- me sumerjo en este mar, en su confianza, y me mojo para dejar llevarme por su movimiento, el del Espíritu. Con lo que es un no conocer conociendole realmente.

Son dos momentos, e incluso estos momentos también tienen sus pasos y avances para adentrarse más.

La Biblia tiene ejemplos de personajes que creen en Dios, y sin embargo, algunos todavia como vimos, en Lidia, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo. (Lectura del Lunes pasado), con lo cual, ella le conocía, le adoraba, y el corazón avanza, se abre, se adentro más, porque el Señor va metiéndonos en ese camino, en esa apertura, más en ese misterio.

Hay más formas de ignorancia, sólo que estas quiero reflejar este miércoles según percibo hoy en Pablo.

Y yo mismo soy así, tengo una parte que le conoce y otra que no le conoce, que le adora y que a su vez todavía no le llega a aceptar de todo, no me he metido del todo en él, mi corazón no se ha abierto a todo lo que El significa.

El Discurso de Jesús nos habla de esto de conocer al Padre y al Hijo.

"Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre. Nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar." Lucas 10:22

«¿Dónde está tu Padre?» Respondió Jesús: «No me conocéis ni a mí ni a mi Padre; si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre». Juan 8

Y esto se lo dice a los fariseos, que conocen a Dios, por las Escrituras, y sin embargo, les dice que no le conocen a El ni al Padre…

Pablo da unas claves para tratar esto, esta paganidad nuestra y ajena, aquellos que creen y siguiente paso sobre el que habla, el de la confianza en la Resurrección, que no lo han dado, que no hemos dado, que no he dado.

La Resurrección entra dentro de este conocimiento del Dios de Jesús, y a veces me pregunto si creemos en esto, si confiamos en la Resurrección o si lo tomamos a broma y preferimos que de esta milonga nos hablen en otra ocasión, como dice la lectura.

Pablo, entra con respeto ante este asunto, no es feroz, sino sabe empatizar con ellos, sabe la buena fe, sabe el camino, sabe que han dado pasos, sólo que provoca para dar un paso más, y dejar el asidero de la imagen, de esos conocimientos del Areópago en que nos andamos, esas justificaciones nuestras, para entrar en la confianza plena, sin más agarres que el Dios que nos sostiene, la Fe, Esperanza y Amor que hay en ese dejarse en sus manos.

Claro, que no podemos cargar con todo lo que esto significa, así que Jesús, con el Espíritu Santo nos prepara para ello, nos guía a través del Espíritu a este paso, a su gracia y bondad, a entrar más adentro en su inmenso océano de Amor.