Miercoles de la 3º Semana de Adviento

El salmo es un encuentro entre el Cielo y la Tierra, entre la lluvia que viene desde el cielo y el fruto que dará la tierra,
de la fidelidad que brota de la tierra y de la justicia que mira desde el cielo.
El encuentro entre ellos es la Paz que Dios anuncia a su pueblo y a sus amigos,
que ya está cerca de sus fieles,
para habitar en nuestra tierra,
y así la misericordia se encuentre.

El Evangelio es también un encuentro entre dos partes,
los discípulos de Juan que buscan al que ha de venir
y Jesús, que cura y da la vista.
Jesús es nueva luz,
y da un mensaje a Juan
y a nosotros que buscamos también
a alguien por venir.

Alguien por Venir: (Adviento)

Hay algo que me choca hoy,
y es el signo para reconocerle.

Jesús muestra lo que han visto y oído:
“los ciegos ven, los inválidos andan,
los leprosos quedan limpios, los sordos oyen,
los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio.”

Me fijo en “los muertos resucitan”,
dicho en este momento del Evangelio,
la comunidad de Lucas le da una vital importancia.

La resurrección como argumento, su luz, la vista a los ciegos,

la limpieza a los leprosos, la escucha,…, y….
y a los pobres se les anuncia el Evangelio.

Creo que esto esto último lo hemos perdido.

Ante la pobreza Jesús anuncia el Evangelio,
y esto tenía bien claro también la Comunidad de Lucas…,
ahí es nada….

En el Pórtico de Salomón, en el libro de los Hechos,
Pedro declara que un mendigo paralítico le pedía
junto a la Puerta del Templo
y ni Juan ni el le dan limosna,
sino todo lo que tienen, y lo que tienen no es más que a Jesús,
nada más y nada menos…

Es el Evangelio el que saca de la pobreza,
porque actúa en varias direcciones,
primero, en la persona pobre,
dando un salto, algo le cambia,
(¿buscamos este salto, creemos en este salto?)
y segundo la Comunidad
vive en fraternidad, en Comunión…

Se une además el Cielo y la Tierra,

la lluvia y el fruto,
la fidelidad y la justicia,
para llegar a la Misericordia.

Feliz año de la Misericordia,
desde el Evangelio de la Misericordia.

Miércoles, 16 de diciembre de 2015

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (45,6b-8.18.21b-25):

«Yo soy el Señor, y no hay otro: artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la desgracia; yo, el Señor, hago todo esto. Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad la victoria; ábrase la tierra, y brote la salvación, y con ella germine la justicia; el Señor, lo he creado.» Así dice el Señor, creador del cielo –él es Dios–, él modeló la tierra , la fabricó y la afianzó; no la creó vacía, sino que la formó habitable: «Yo soy el Señor, y no hay otro. No hay otro Dios fuera de mí. Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más. Volveos hacia mí para salvaros, confines de la tierra, pues yo soy Dios, y no hay otro. Yo juro por mi nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: “Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua”; dirán: “Sólo el Señor tiene la justicia y el poder”. A él vendrán avergonzados los que se enardecían contra él; con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.»

Palabra de Dios.

Salmo

Sal 84,9ab-10.11-12.13-14

R/. Cielos, destilad el rocío;
nubes, derramad al justo.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
nuestra tierra dará su fruto
la justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (7,19-23):

En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?»
Los hombres se presentaron a Jesús y le dijeron: «Juan, el Bautista, nos ha mandado a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?”»
Y en aquella ocasión Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista.
Después contestó a los enviados: «ld a anunciar a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí.»

Palabra del Señor

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