Miercoles de la Octava de Pascua

Hoy me pregunto quién está lisiado y necesita echar a andar, si una Europa que está paralitica o aquellos que apuestan su vida, han dejado todo, recorren mares, tempestades, tierras, alambradas,…, llaman a la puerta y nosotros no sabemos echar a andar y abrir la puerta.

Ellos se la están jugando, se juegan la vida, y para algunos en Europa, nos jugamos el Ser o no Ser, si somos y damos el paso de abrir la puerta o si miramos por la mirilla y decimos, no, no tengo nada o aún ni siquiera eso, detrás de la puerta blindada, agarrotados por el miedo.

Europa ahora no se atreve a mirar a los ojos, esa es la primera actitud de la Palabra de Hoy:

«Míranos.»

Quizá el paralitico espere otra cosa, pero hoy no nos pide oro, ni plata, sólo que le miremos a los ojos, y que echemos a andar con él.

A veces uno piensa que el que salva es el que tiene los recursos, pero no, en este caso, creo que nos están salvando a nosotros, me refiero a los refugiados, sólo para que aprendamos a mirar, porque llevamos tiempo que no nos miramos ni en los ascensores, ni en los metros, ni en las paradas de autobús, ni por la calle, sólo nos miramos cuando nos interesa algo, hay un famoso, un cargo importante, un buen precio, …, y claro, esto no interesa, pero en verdad llevan nuestra vida, y nos han de ayudar a librarnos de nuestra parálisis…

Si fuéramos como un madre, daríamos un brinco; si se nos enternecieran las entrañas, nos incorporaríamos y estaríamos sirviendo, aunque se acabe el vino y el pan, y aunque tuviéramos delante la amenaza de los lapidadores y sentenciadores de ambos lados.

Es cierto que hay una identidad que mantener, y que los limites son necesarios para mantener la idiosincrasia y lo que caracteriza a cada pueblo, pero ¿qué nos caracteriza?, ¿qué nos hace más europeos?, ¿la moneda?, ¿os acordáis?, no es nuevo, es aquello del dracma, y de dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios…, ¿así que qué nos identifica, sólo la moneda?

La Europa del Euro es buena si no deja la otra parte, …, pero claro, de esta se habla menos, no sabemos cuáles son en sí los valores europeos, de ellos no se hablan en cumbres, ni en el Parlamento Europeo, no, sólo se habla de leyes, pero poco de valores, y no se, nunca he visto una nación o un pueblo sin valores, …, bueno, ya se, ya se, la libertad, la igualdad, los derechos…, ¿humanos? ¿son los derechos humanos un valor europeo? o ¿es sólo para unos cuántos dentro de unas fronteras que protegen derechos de no derechos?

Quizá sea una batalla de valores la que hay aquí, pero sea como sea, nos toca definirnos, es tiempo de saber si somos Europa de mercado o una Europa que mira a los ojos.

Nos están mirando a los ojos, esperando que salgamos de esta parálisis y echemos a andar, dando brincos y alabando a Dios, una Europa vieja, y pensándolo bien, nos puede venir muy bien este valor humano, quizá nos están salvando, si lo hacemos bien….

La historia de los discípulos de Emaús se repite ahora y el pan lo tenemos delante esperando a partirse y repartirse.

Nos está hablando Jesús en ellos, pero todavía no se han abierto nuestros ojos, ni le hemos reconocido, sino que seguimos ahí, ante el "Mírame" esperando partir el pan.

Mirémosle, y no sólo a través de la mirilla, porque atardece y el día va de caída, que venga y cene con nosotros.


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Miércoles, 30 de marzo de 2016

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (3,1-10):

En aquellos días, subían al templo Pedro y Juan, a la oración de media tarde, cuando vieron traer a cuestas a un lisiado de nacimiento. Solían colocarlo todos los días en la puerta del templo llamada «Hermosa», para que pidiera limosna a los que entraban. Al ver entrar en el templo a Pedro y a Juan, les pidió limosna.
Pedro, con Juan a su lado, se le quedó mirando y le dijo: «Míranos.»
Clavó los ojos en ellos, esperando que le darían algo. Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro, te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo Nazareno, echa a andar.»
Agarrándolo de la mano derecha lo incorporó. Al instante se le fortalecieron los pies y los tobillos, se puso en pie de un salto, echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios. La gente lo vio andar alabando a Dios; al caer en la cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado en la puerta Hermosa, quedaron estupefactos ante lo sucedido.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 104,1-2.3-4.6-7.8-9

R/. Que se alegren los que buscan al Señor

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R/.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R/.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,13-35):

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.
Él les dijo: «¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?»
Ellos se detuvieron preocupados.
Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: «¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?»
Él les preguntó: «¿Qué?»
Ellos le contestaron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; como lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace ya dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.»
Entonces Jesús les dijo: «¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?»
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.»
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció.
Ellos comentaron: «¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?»
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.»
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor

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