Martes de la 5ª semana del Tiempo Ordinario

Ayer hablábamos de los primeros días de la Creación.

Después de la vegetación vienen los seres vivientes de las aguas, y también los pájaros que vuelan entre la tierra y el cielo.

La palabra bullan es magnífica, buir, lo he buscado en el diccionario:

Verbo activo transitivo. Se trata de pulir, limpiar, bruñir y de limpiar las armas blancas como la espada, sable o puñales. Dar en un muro el último lustre o abrillantado. Adornar, ornamentar a alguien peinando o colocando afeite. ( https://definiciona.com/buir/ )

Dios se mete más en la acción creadora, y nos viene a decir que hay que sacar lustre, abrillantar, pulir.

Las armas de Dios es todo su amor. Llevamos un gran potencial en cada uno que hay que pulir y sacar brillo, para que brille la luz.

Cuánto hemos de bullir en nosotros, y también en lo que hacemos!.

Sobre todo después de plantar, porque ahí no se queda la cosa, no termina todo con plantar, hay que pulir, limpiar, peinar, …, toca el cuidado de los detalles.

Y esto no es trabajo, es acción creadora. Cuando estás en lo que amas no miras según un trabajo, sino según el amor. Ojo, que crear también requiere su gasto de energía, de hecho Dios descansó. La mayor maldición del trabajo está en romper con la obra creadora que te impulsa cada día.

El acto creativo es como una escultura, que primero se rompe el bloque elegido, se dan los primeros y severos cortes, se perfila ese material, se le da forma, y luego toca empezar a pulir, a sacar su brillo y lustre.

Es como la comida que no solo es cocinar sino darle la sal, tu toque personal, el amor que pones para presentarla y atender a los demás.

Si la sal pierde su sabor… es si perdemos la capacidad de darle el gusto por lo que hacemos.

Crear no es lanzar y hala, crear es un cuidado, un compromiso.

Porque sí, Dios quiere lustre en la Creación, no se conforma sólo con tirar para adelante, y nosotros no nos deberíamos conformar sólo con salir del paso si no damos brillo a nuestra vida, y si no sacamos brillo a los demás. Si no hacemos volar los pájaros de la libertad y poblamos el cielo con los vuelos del corazón.

Cuando una obra se hace así, la vida se hace fecunda y se multiplica. Todo está donde tiene que estar y todo cumple su cometido, aquello para lo que fue hecho.

Aquí llega el día quinto, y mirar una cosa, Dios al crear los seres vivientes sigue el mismo criterio que al crear el Universo: primero los de las aguas y lo que hay en ellas, arriba y abajo, y luego lo que está en la tierra.

Es como poner primero los cimientos y el techo para después lo que habita dentro.

En el camino espiritual, esas aguas con vivientes arriba y abajo pueden reflejar muchas cosas.

Recordar los significados que da la biblia a los peces, como en Tobías, que lo traga el pez, como en Jesús, que habla a sus discípulos, muchos de ellos hombres de mar, para hacerlos pescadores de hombres, hombres = peces, así lo representaban los primeros cristianos, como si la tarea del discípulo del Señor fuera sacar del mar, rescatar la vida de los hombres.

Sí, el mar para la biblia tiene un significado amplio, y refleja un estado, que en este momento de la Creación era ideal, porque todo buía vida, pero que después de la desarmonía en la naturaleza el mar da miedo, da tempestad, sumergirse en el y sus seres ocultos dan miedo, se mete en el subconsciente, en la primera matriz placentaria y anmiotica y menos mal que vino Jesús para calmarlo, para nacer de nuevo sacarnos de ahi y recrearnos, andando sobre ese mar, sobre sus vaivenes y zozobras.

Ese mar, ese océano lo tenemos todos dentro, y también tenemos esos seres marinos, que surgieron, en el proceso creativo, antes de llegar a tomar conciencia de ser hombre o mujer.

¿Por qué el autor de la creación puso antes a los seres marinos y del firmamento que al ser humano y los seres de la tierra?

Porque para llegar a formarse el hombre y la mujer uno ha de tener este elemento agua en calma, porque el agua es nuestro substrato, nuestra esencia, y viene primero, es la que mueve la vida, uno ha de tener esa fuerzas, desde la fonte que mana y corre, desde el origen de la vida, tanto de arriba, con las aves y los pájaros, como las fuerzas debajo del mar, con sus peces y cetáceos, reconciliadas.

No os estoy hablando de dibujos animados, en plan bob esponja o la sirenita, sino de algo que tiene que ver con nosotros.

Si, porque al mar va todo, es el lugar donde van todos nuestros desechos, así como al aire.

Hay un mar subconsciente donde también van nuestros desechos…, y lo hemos de cuidar, para que allí todo tenga ese buir original, y no se llene de nuestro plástico y residuos negros, chapapotes personales y demás.

Los seres del mar y del cielo parecen no oírse, parece que no se quejan, pero son la base del ser humano, porque la vida empieza a través el agua, y como dijimos, entre estas aguas está la tierra, que es donde hemos sido puestos nosotros.

El agua es ese elemento que nos da vida, y a la vez, también es gélida, y a ella llegan todos los desechos, como también llegan nuestros malos humos al cielo que respiramos.

La ecología primera está dentro de ti y de mi.

Esa conexión con el agua y con el cielo está como entre lo inconsciente y la consciencia.

Hace poco se ha demostrado que el calamar gigante, del que hablaba MobyDick, no era una leyenda, sino que existe, y no es tan fiero como lo pintaban, sino que lleva mucho tiempo escondido sin querer asomarse, quizá huyendo, o temeroso de ser visto por el hombre.

Los fondos marinos y las fosas abisales reflejan nuestro fondo humano más recóndito y a la vez más antiguo. Nuestros orígenes que vienen del agua, del mar, tanto como que están reflejado en la composición de nuestras células y como que somos reflejo de ese mar.

La realidad que vemos es muy pequeña, nos sobrepasa, por lo tanto estar en paz con la realidad es estar en paz con lo que desconocemos, para no tener miedo, y que nada te turbe.

Porque Dios ha creado todo, y vio que era bueno.

Devolvamos pues esa bondad a las todas las capas del ser humano, a las realidades inconscientes, y dejemos que Dios las pacifique, porque sólo él puede hacerlo, ahí no entra ningún terapeuta, ni ninguna psicología, porque la profundidad es muy grande y el fondo marino tiene naufragios y cataclismos que sólo Dios sabe.

Creer en Jesús es creer que el mar él lo ha calmado, que sus olas no nos han arrollado, que calma nuestras tempestades, y que recoge en su red de amor a los caídos en esas aguas que muchas veces atrapan y ahogan. Y que su testimonio nos hace vencer nuestros temores más profundos.

Y qué os voy a decir de la Virgen de Carmen, estrella de los mares y protectora de ese mar, señalandonos un mensaje que siempre ha estado presente en este mar de la vida.

Creer en Jesús es creer que nada hay fuera de su amor, nada se le escapa: ni la muerte, ni la vida, nada nos separa de su amor.

Estemos en esa confianza, y entonces llegará el momento en que el hombre y la mujer sean esa criatura tal y como Dios ha creado, a su imagen y semejanza, con entera belleza, en paz unos y otros, para entrar en su descanso, satisfechos de todo lo creado, viendo que todo era bueno, es bueno.

Y una forma de descansar bien es ocuparnos por lo verdaderamente importante.

El tema de la salud muchas veces se ha convertido en un excesivo higienecismo, de tal manera que hay veces, que hay gente que no da la mano, que no come con otro, que no se acerca a un enfermo, y no es que tenga algo contagioso, o muy insalubre, que sería otro caso, sino cierta repulsión, apelando a una justificación que nos impide dar el salto y conocer al otro, comunicarnos.

Jesús habla en este evangelio a los excesivamente pulcros, a los excesivamente remilgados.

Sabido es por la psicología que el mucho lavarse las manos al final es una forma imprecisa de lavar cierta culpa no resulta, y ahí tenemos a Pilatos, que se lavó las manos ante Jesús, excusándose de la culpa, cuando en realidad como él decía, tenía autoridad para condenarle o para salvarle.

El espíritu de Dios lo penetra todo hasta lo escondido de Dios y del ser humano, entra hasta el fondo del hombre, por eso la Palabra de Dios es como espada de doble filo, y llega a la psicología y más allá de esta, con una gran pedagogía, que con la escucha y atención a la Palabra Dios, mostrada en el día a día, se nos muestra como un libro abierto y vivo, y nos la enseña si queremos ver su luz.

Uno se da cuenta de la fuerza que hay en ella…. Así sabríamos que Jesús está hablando a esos fariseos, no sólo de antes, sino también de ahora, que se atan obsesiva y compulsivamente a unas reglas pulcras, no siempre religiosas, venidas de otros asuntos ocultos no muy claros, que tienen mucho que ver con ese inconsciente y mar de fondo que hemos hablado antes, pero que no se sumergen ni buscan salvación, sino que se lavan y sobrelavan, exhibiendo esto como prueba de pureza, cuando lo que realmente esconden son otras manchas que no se quieren ver, porque reflejarían aspectos no muy limpios, incluso sucios, como ocurre con el abandono de los padres que refleja Jesús a esos que practicaban su pulcritud en las manos, pero se olvidaban de algo tan esencial. Como ocurre con las petroleras, que se lavan con emblemas y actuaciones de protección del medio ambiente, como pasa con las guerras bajo la apariencia de defensa de los derechos humanos, el cierre de fronteras para limpiarse de los extraño alegando proteccion, una manera de limpiarse más allá de su piel, donacionesa proyectos humanitarios como una forma de promocionarse, el marketing de ciertas ongs haciendo hincapié en nuestra conciencia para asediarla, exponer el mal de otros como palanca que mueva el bolsillo, y te unas más con una aportación, y no en acciones conjuntas que nos transformen de verdad como sociedad que ha de asumir los cambios para que los habitantes de la tierra tengan, más que propinas, sus recursos, y autogestión ellos mismos, no para que devuelvan intereses y se aten mas,… en fin, no sigo, porque me doy cuenta de mi desnudez y mi pobreza, y no soy quien para remover tanta oliva que no quiere caer.

No se cómo serían las comidas de Jesús, pero me imagino que cuando sentó a la multitud en el suelo, …, pues bueno, eso, era en el suelo, y si los discípulos no se lavaban las manos para comer, supongo que tampoco lo hacían para repartir el pan en ese descampado.., claro que esto al que tiene hambre no le importa, así que seguramente lo que nos falte es más hambre, hambre de Dios, para no mirar los intermediarios sino sólo a El.

Porque, ¿quién es realmente limpio para tocarle?

Y sin embargo ha venido en nuestra carne, se ha sentado con nosotros en el césped, en la mesa de al creación, y se deja repartir sin mirar la condición, sino la actitud, nuestra hambre y deseos de tenerle. Más que a las manos, que él sabe como están, nos mira a los ojos, y quiere llegarnos al corazón.

Somos una sociedad demasiado pulcra, demasiado esterilizada, tanto que perdemos nuestro sistema natural inmunitario de tanto frotar nuestra piel, porque la piel es nuestra mejor manera de contactarnos unos con otros, y no hay lepra a la que Jesús no llegue.

Si uno ve la Creación, la Génesis, uno ve la obra de Dios, y está todo en su sitio, en su lugar, aunque estén todas las hojas del otoño por el suelo, verdad?

Vemos una célula, y está en su sitio aunque el núcleo no esté centrado, vemos belleza en ello, y no sólo belleza, vemos que es bueno, realmente bueno, aunque la forma no sea lo simétrica y compuesta que desearíamos.

Crear es llegar a esta forma de belleza, mas allá de nuestros cánones preestablecidos.

Un abrazo

Jesús

Nota: esto que hablo es algo a lo que voy llegando, que me ha ayudado integrando palabra y vida. A quien le sirva bien, y quien quiera crear otra historia, otra forma, ahí está la riqueza de la Palabra de Dios.


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Martes, 7 de febrero de 2017

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis (1,20–2,4a):

DIJO Dios:
«Bullan las aguas de seres vivientes, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo».
Y creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies, y las aves aladas según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Luego los bendijo Dios, diciendo:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra».
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
Dijo Dios:
«Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados, reptiles y fieras según sus especies».
Y así fue.
E hizo Dios las fieras según sus especies, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies.
Y vio Dios que era bueno.
Dijo Dios:
«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los ganados y los reptiles de la tierra».
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó.
Dios los bendijo; y les dijo Dios:
«Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra».
Y dijo Dios:
«Mirad, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira».
Y así fue.
Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno.
Pasó una tarde, pasó una mañana: el día sexto.
Así quedaron concluidos el cielo, la tierra y todo el universo.
Y habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho.
Y bendijo Dios el día séptimo y lo consagró, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó.
Esta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 8,4-5.6-7.8-9

R/. Señor, dueño nuestro,
¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!

V/. Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para mirar por él? R/.

V/. Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies. R/.

V/. Rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por el mar. R/.

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Marcos (7,1-13):

EN aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseo y los escribas le preguntaron:
«Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
“Este pueblo me honra con los labios,
pero su corazón está lejos de mí.
El culto que me dan está vacío,
porque la doctrina que enseñan
son preceptos humanos”.
Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

Palabra del Señor

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